En Reforma, ayer el periodista René Delgado, escribe que: “quienes decidan acudir a las urnas e incluso quienes resuelvan no hacerlo determinarán, sí, qué fuerza y candidato habrán de representarlos, pero además definirán colateralmente el desenlace de la segunda alternancia en la Presidencia de la República que, hoy, resulta tan inquietante como decepcionante […]. A prueba estará el tino o desatino de los partidos en las candidaturas que presentan como también su fuerza, organización y capacidad para convencer al electorado, según su estilo, de premiarlos o castigarlos con el voto […]. Si el Instituto Nacional Electoral (INE) […] no consigue gobernar el proceso electoral y someter al dictado de las leyes a los partidos participantes, profundizará la crisis de credibilidad que lo afecta y […] colocará al país por enésima vez ante la necesidad de reformar la reforma electoral”. (sin embargo.com)