Por Armando Ortiz
06 de abril de 2015

Señala la señora Martha Montoya, presidenta del Organismo Nacional de Mujeres Priistas (ONMPRI), y con justa razón, que se debe respetar la vida privada de los funcionarios públicos. Ese respeto está amparado en el artículo 6º de la Constitución que a la letra dice: “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros”. Queda muy claro, informar, o manifestar ideas salvo el caso que se ataque “la vida privada” de las personas.

Sin embargo, esta ley no rige cuando el funcionario hace de su vida privada un asunto público, o cuando en una investigación se descubre que en la vida privada de un funcionario hay elementos para considerar que dicho funcionario público se ha hecho, de manera ilícita, de bienes materiales. El asunto de la Casa Blanca del presidente podría ser el mejor ejemplo. Algunos dirán: “Muy su casa; su trabajo le ha de haber costado”.

Sirve saber, cuando los veracruzanos nos estamos preguntando ¿a dónde se fue todo el presupuesto de los últimos años?, que el señor Carlos Aguirre, subsecretario de Egresos de la SEFIPLAN, paga grandes cantidades de dinero nada más para complacer a su familia. Y déjese el asunto de la fiesta de Belinda o de Ximena Sariñana o de Margarita “la diosa de la cumbia”, cuando una de las mujeres de este Playboy quiere lucir hermosa para una fiesta, Aguirre manda al chofer en su Escalade del año para que vaya por el mejor estilista de Polanco y embellezca a la señora. Lo mismo hace si tiene algún miembro de su familia ganas de aprovechar la ropa de temporada en las mejores tiendas departamentales de la ciudad de México.

Otro que hace lo mismo es el “consentido de diosito”, José Manuel Rodríguez Melgarejo, quien con su sueldo de jefe de la Unidad Administrativa, se puede dar el lujo de visitar Rodeo Drive para que la señora oficial pueda gastar millones de pesos en ropa. De acuerdo con el tabulador de sueldos de gobierno del estado Rodríguez Melgarejo debería de estar ganando, siendo jefe de departamento, 26 mil 274 pesos. Pero vamos a suponer que no es jefe de departamento sino director de área, lo subimos dos escalones, su sueldo sería de 38 mil 919 pesos. Con esos 38 mil pesos mensuales el señor tiene casas en Veracruz, villa en Chachalacas, casas en Xalapa, autos último modelo, motos deportivas, lanchas, juguetes como el fly board y hasta un yate, que aunque digan que no es de él, es de él.

A todo esto hay que sumar las propiedades de otra casa en Mocambo con un valor de 2 millones de pesos y un camión camper con valor de un millón y medio de pesos. Pues con esos 38 mil 919 pesos todavía le alcanza para viajar por todo el mundo. A este periodista le hicieron llegar fotografías de Rodríguez Melgarejo en diferentes playas del mundo, en Rodeo Drive donde se encuentran las mejores tiendas de diseñador, en Sea World, en Universal Studios, en los mares del norte y en Nueva York. En las fotos reconocemos a varios personajes que no pertenecen a la política, pero de los amigos que lo acompañan sí reconocemos a Marlon Ramírez, quien en algún momento aspiró a dirigir el PRI estatal; según nuestros informantes Marlon Ramírez es su compadre pero también “su principal cómplice y protector”.

Volvamos al asunto de la vida privada que tanto defiende la señora Martha Montoya. En ese mismo artículo 6º de la constitución también se indica lo siguiente: “Toda persona tiene derecho al libre acceso a información plural y oportuna, así como a buscar, recibir y difundir información e ideas de toda índole por cualquier medio de expresión”. El periodista está amparado para recibir información “de toda índole por cualquier medio de expresión”; hasta anónima y podemos reservarnos nuestras fuentes.

Si el funcionario, como es el caso de José Manuel Rodríguez Melgarejo, peca de indiscreción y sube las fotos de sus propiedades a Facebook, si las presume con sus amigos y difunde las fotos de sus viajes por medios electrónicos y hasta las comparte, el periodista puede ocupar esa información. Sobre todo cuando esa información muestra el despilfarro de un funcionario público que con el sueldo que gana debería vivir en la medianía.

Pero José Manuel Rodríguez Melgarejo junto con Carlos Aguirre son los “consentidos de diosito”, pero ese dios en el estado de Veracruz se llama impunidad.

Y ya lo dijimos en el artículo anterior, conociendo el caso el gobernador, sino hace nada, o se vuelve cómplice, o de plano es un inepto.

 

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