Por Elsa de León A.

15 de abril de 2015

El Estado de Veracruz, el tercero más grande en densidad poblacional de México, tiene el mayor número de población joven.

Según el censo de 2010 del INEGI, se reportan 7 millones 643,194 habitantes en el estado.

3 millones 947,515 son mujeres y 3 millones 695,679 son hombres. El 61% de la población se encuentra en la zona urbana y el 39 % en la zona rural.

En Veracruz de Ignacio de la Llave, el grado promedio de escolaridad de la población de 15 años y más es de 7.7, lo que equivale prácticamente a segundo año de secundaria.

De acuerdo con estas cifras, las posibilidades de conseguir un buen trabajo se reducen.

Los jóvenes que se encuentran en estas edades, de los 13 a los 18 años, no tienen ninguna posibilidad en este estado y menos en este país y mucho menos con las reformas que se han realizado a los planes de estudio.

Nuestra Constitución tampoco contempla derechos y obligaciones para este rango de edad, porque quienes están en él se consideran menores de edad, dependientes todavía de los padres.

Supongo que la mayoría de ellos tienen carencias desde que nacen, porque la vocación del ser humano es la pobreza: nacemos pobres y morimos pobres.

En el transcurso de la vida, esos jóvenes logran poco o quizá nada, y menos si su origen es una zona rural, donde la miseria y la ignorancia se arraigan.

En la actualidad, en el Estado de Veracruz, y a nivel nacional, las posibilidades de un mejor futuro para los jóvenes se esfuman. Antes de la Reforma Integral de la Educación Media y Superior (RIEMS), algunos jóvenes tenían la posibilidad de que si no seguían o podían estudiar, existía un centro de capacitación para el trabajo, que era el Conalep, muy bien pensando en su momento, para los jóvenes que quisieran aprender un oficio.

Pero desde la RIEMS, esta posibilidad desapareció, ya que el sistema Conalep se convirtió en bivalente, lo que quiere decir que ahora es un bachillerato con carrera técnica.

Aunque se contemplan en el plan de estudios dos niveles de egreso o de competencia que adquiere el alumno, que son: Profesional Técnico y Profesional Técnico Bachiller, el sentido o la esencia del Conalep ya desapareció. Era un Centro de Capacitación para el Trabajo, y nada más.

Esa etapa de la vida de muchachos entre los 13 y los 18 años está desierta en cuanto a ofertas para los jóvenes que desde temprana edad quieran desarrollar una competencia o aprender un oficio, o que no tengan los recursos económicos para continuar con sus estudios. La posibilidad de aprender un oficio de manera regular no está contemplada.

En cualquier plan municipal, estatal o nacional se debe tomar en cuenta a los jóvenes, prever su preparación y hacer un estudio de cuáles son las necesidades de mano de obra en cada microrregión, para capacitarlos, y llevar crecimiento y bienestar. Pero eso ha fallado en los últimos 30 años en México. Y vamos de mal en peor.

Hemos copiado sistemas de gobierno que no han servido de mucho y nos insertaron en un modelo económico que ha hecho muy pocos millonarios y millones de pobres.

Me pregunto si quienes gobiernan no se dan cuenta de las necesidades apremiantes de nuestra juventud; si no se dan cuenta de las necesidades de crecimiento de las ciudades y del país.

¿Usted qué opina?

 

Contacto:

Sus amables comentarios a: edla_2013@nullicloud.com