“En Milenio, el político Diego Fernández de Cevallos, escribe que: “podrán perdonarse fechorías de gran escala —como el endeudamiento, por docenas de miles de millones, de no pocos estados del país—, pero no el ‘error inexcusable’ de 5 minutos de vuelo. Y por volar… ¡voló! No conozco al defenestrado, ni si fue bueno o malo su desempeño público, pero me queda claro que su caída se debió al hecho de sustituir la camioneta oficial a su servicio, por el helicóptero oficial a su servicio, para ir al aeropuerto acompañado de su esposa y sus hijos. Esa fue la causa: el cambio de vehículo y lo que ello significó. Fue valiosa la denuncia del ciudadano, y vendrán las sanciones al ex funcionario — ¿amonestación, reparación del daño, multa, inhabilitación temporal, cárcel?—, pero el debido proceso es lo menos importante, los agravios acumulados y la desconfianza en las instituciones llevaron al linchamiento social”. (sinembargo.com)