Para nadie es un secreto que en no pocas gasolineras de México se estafa al consumidor cobrando más litros de los que se reciben o sirviendo litros incompletos, es una práctica de antaño conocida. Por tal motivo, no extraña que la PROFECO haya intervenido para inmovilizar dos mangueras del dispensador de combustible en la gasolinera ubicada en la intersección de Miguel Alemán y Allende, en la ciudad de Veracruz a petición de un consumidor que se quejó porque le cobraban 55 litros en el llenado del tanque de gasolina de su auto, cuya capacidad es de 40 litros. La inmovilización de las mangueras, dice el Delegado de PROFECO, “se hace para que se deje de despachar en bombas donde hay sospecha de irregularidad en tanto se investiga, se revisan y se calibran para que despache litros de a litro”; en caso de comprobarse la irregularidad se aplican las multas correspondientes que pueden ser hasta de 3 millones o bien la clausura definitiva del negocio. No estaría de más un escarmiento.