Por Alfredo Bielma Villanueva
13 de abril de 2015

El descontrol de las finanzas estatales en Veracruz tiene un origen que no es remoto, las huellas pueden ser rastreadas a partir de la primera bursatilización llevada a cabo en el gobierno de Fidel Herrera, su análisis ayuda a concluir que no se requiere de ciencia alguna para explicarnos lo que está sucediendo, sólo basta con recordar lo acontecido en el ramo de las finanzas públicas en los años inmediatamente previos a la asunción del actual gobierno. Desde esa perspectiva, memoria de escasa retención habrá de tener quien no recuerde la tormentosa crisis financiera en la que terminó la anterior administración, que no fue posible ocultar mediante la exaltación de los supuestos logros que dibujaban una exitosa gestión pública.

En diciembre de 2009, se escuchaba decir a Salvador Sánchez Estrada, Secretario de Finanzas: “el gobierno del estado ha continuado pagando a proveedores y contratistas pero ha bajado el ritmo de acuerdo al desequilibro financiero y crisis económicas, pero como vayan llegando los recursos el déficit se irá ajustando. Es de reconocerse el apoyo de señores contratistas y proveedores. Se han tenido serios problemas financieros, pero hemos caminado en relación de trabajo conjunto. Y en cuanto a los ayuntamientos, al día de hoy todos los recursos están canalizados a los municipios”. Para ese entonces, el funcionario ya había reconocido una deuda “directa” que ascendía a 9 mil 261 millones de pesos. Pero no pudo ocultar que existían obligaciones por bursatilizaciones (del 80 por ciento de la tenencia, más 13 mil 500 millones de la bursatilización del cinco por ciento de las participaciones federales), sin sumar los adeudos a proveedores por un monto superior a mil millones de pesos, adicionalmente orbitaban mil 600 millones pesos por un “préstamo disfrazado” del IPE a Sefiplan, bajo la forma de contrato de crédito mercantil.

Los últimos años del gobierno de la fidelidad se caracterizaron por cargarle la culpa al gobierno federal, pues hacía referencia al “desequilibrio” financiero por 850 millones de pesos que supuestamente a marzo de 2010 no había mandado la federación; para dar más fuerza a ese cuento se aseguraba que durante 2009 el gobierno de Veracruz dejó de recibir 6 mil 800 millones de pesos de la Federación, de los que mil 800 millones de pesos se debían destinar a los paripasos del Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden).

En esas circunstancias tan gravosas se cernía sobre las finanzas estatales la amenaza de una nueva emisión de certificados bursátiles pues desde agosto de 2009 los legisladores locales la habían aprobado. Ese procedimiento permitiría obtener 6,800 millones de pesos para hacer frente al desequilibrio financiero en las arcas del estado. Sólo que, frente a la crisis económica y la falta de solvencia en el estado las empresas calificadoras bajaron calificación para la contratación de deuda, por lo que de colocar los certificados el dinero obtenido sería menor a lo proyectado.

Pero no pasaba nada, “Es un discurso perverso el de señalar que es una deuda, lo he aclarado una y otra vez, es una venta adelantada, una obligación”, decía el gobernador de ese entonces. Pero en mayo de 2010 el Secretario de Finanzas se quejaba: “Donde nos preocupa son en otros recursos federales, los cuales hemos tenido algunos problemas para que lleguen a tiempo como el Fondo de Aportaciones para Infraestructura Social, el FAIS ya llego el local”.

Una y otra vez se aseguraba que no había falta de liquidez. Pero el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Arturo Contreras Dorantes, señalaba lo contrario: “Ha habido una racha de falta de liquidez en el Gobierno del Estado, están pagando están haciendo algunos pagos, hay algunos adeudos y como la gente sigue trabajando van saliendo nuevos adeudos”.

En un mea culpa, sin ser el culpable, Sánchez Estrada reconoció que en el 2009 se ejerció “más de lo que se tenía programado” ya que entraron recursos que no estaban considerados, como los paripasos con el gobierno federal que no estaban contemplados en el presupuesto de egresos del estado de ese año, al igual que recursos en materia de educación. Detalló que se tenían contemplados 69 mil 250 millones de pesos y se ejerció un total de 74 mil millones de pesos.

El problema financiero ya había desbordado a las autoridades de Finanzas, por lo que el Secretario del ramo sólo intentaba explicar sus causas: “En noviembre del año pasado (2009) se hizo un acuerdo con la Secretaría de Hacienda que iba a dar un anticipo de participaciones federales por mil 200 millones de pesos, a eso hay que sumar un subsidio de 250 millones para cubrir cuotas del ISSSTE, mil millones de pesos que año con año otorgaba la SHyCP de participaciones, y mil 86 millones establecidos en el presupuesto de egresos para inversiones; la Secretaría de Comunicaciones, para caminos rurales, con la Secretaría de Educación hay pendientes por 900 millones, “de todo eso ni un peso ha llegado al Estado”. Y aseguró que “se está analizando el mecanismo financiero para solventar algunos compromisos económicos pendientes”, no sin antes reconocer que “las finanzas de la entidad están pasando por algunos ¨problemas¨ pues los recursos que se tenían programados y se solicitaron como adelanto-participaciones federales- no han sido autorizados”. Obviamente no fueron autorizados porque seis años más tarde las circunstancias siguen igual o peor, salvo pruebas en contrario.

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