Los amantes de lo ajeno andan desaforados y ya no les importa chipote, sea chico o sea grande; así lo demostraron en Coatzacoalcos al meterse al domicilio del agente del ministerio público Hermida Mayans y obligaron a su esposa a su esposa a usarlas en cajeros automáticos para después amordazarla y abandonarla en despoblado. Afortunadamente solo dinero se llevaron y, por supuesto, Hermida Mayans ya presentó la denuncia correspondiente. ¿Mensaje, o simplemente agarran parejo?