Si hace diez años la mente más imaginativa de Veracruz hubiera diseñado el escenario que se vive en la entidad veracruzana los receptores de la idea hubieran tildado de insensata la hipótesis; pero aún en la más esforzadas de las imaginaciones difícilmente hubiera cabido el escenario que ahora observamos, es real, no inventado: estancamiento económico, infraestructura urbana y rural en condiciones lamentables; la industria y el comercio caminan a tumbos, el sector de la construcción está paralizado; las finanzas públicas yacen en la inopia, la impunidad es evidente y en las calles permea un sentimiento de inseguridad al grado que se sospecha de todo el que camine después de las siete de la noche. ¿Imaginación fecunda? No, es el espejo de la realidad.