Después de la suspensión del proyecto del tren México-Querétaro cuya licitación había una empresa China, la situación con empresarios de ese país se volvió tensa, incluso durante su viaje a China Peña Nieto atenuó las discrepancias. Pero pronto ocurrió el asunto del proyecto Dragon Mart en Cancún, un evento que volvió a tensar las relaciones con el empresariado chino que a través de Zhang Nan hace saber que empresas chinas ya no quieren invertir en México por el riesgo que ello implica, a pesar de recibir invitación para invertir en la expansión del puerto de Guaymas, en la construcción de un astillero en el puerto de Tuxpan y un gasoducto en Baja California. La respuesta “no van a invertir hasta que haya certidumbre en el país”. Un duro golpe, sin duda porque repercute contra empresarios mexicanos, como es el caso de una empresa de China que suspendió un acuerdo para importar cinco contenedores de carne mexicana al mes. Queda China Telecomunications Corporation, que está interesada en un proyecto de 10 mil millones de dólares para una red inalámbrica estatal en México, ojala no se le caiga.