En El Universal, la periodista, Denise Maerker, escribe que: “¡optaron por el servicio público y así les pagamos! ¡Trabajan sin descanso, ven poco a sus familias, ganan menos de lo que les podrían pagar empresas privadas y nosotros nos la pasamos que si el helicóptero, que si el amigo constructor, que si la casa, que si la hija! Es la indignación que suelen transpirar las declaraciones de todos los políticos y funcionarios cuando reaccionan frente a las acusaciones que les hacen sus opositores o que se derivan de investigaciones periodísticas que los señalan por malos manejos, conflictos de interés o abuso de bienes públicos […]. Quiero pensar que es una estrategia de comunicación bastante fallida y no la confesión de que definitivamente no entienden. Que no es la duración del vuelo, sino el gesto que revela que no se hace la diferencia entre lo que es propio y lo que es de la institución. Que los favores atrapan, y no al individuo, sino a quien debe tomar decisiones pensando en el interés general. En fin. Escuchándolos parecería que nos hacen un favor”. (sin embargo.com).