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A lo largo de la vida tenemos que negociar en más de una ocasión. Puede que se trate de un trabajo, quizá de una compra e incluso de un aspecto afectivo o familiar. En cualquier caso, la negociación formará parte de la cotidianidad.
• Si al levantarnos la cama está muy deshecha y no hemos tenido el sueño agitado ni hemos padecido pesadillas, la señal nos dice que estamos transmitiendo una sutil incomodidad vibracional y que, por tanto, no estamos en condiciones de negociar sin pactar.Para todo ello, conviene saber que hay mejores y peores condiciones y tiempos para negociar. Estas son algunas de las señales que nos hablan de lo que puede ocurrir a la hora de establecer negociaciones:

• Si tenemos cerca una negociación y al colgar una prenda en una percha se nos cae, indicará que debemos acudir a las negociaciones con ayuda de socios o amigos, procurando evitar a toda costa ser quienes llevemos la voz cantante.

• Si al salir a la calle pisamos un charco o zona húmeda sin poderlo evitar, querrá decir que deberemos posponer la negociación o realizarla en varias sesiones.

• Si un billete o moneda cae al suelo y es pisado por alguien, la señal nos dice que llevemos mucho cuidado a la hora de establecer pactos económicos, ya que en las negociaciones e esta índole tenemos las de perder.

 

Señales para el regateo

Aunque no nos guste, a lo largo de nuestra vida estamos regateando y desde luego suele resultar complejo negociar sin un poco de regateo. Quizá el regateo sea para lograr una mejora laboral. Tal vez para obtener mejores condiciones o precios sobre una compra. Puede que incluso lo hagamos por puro ocio. Cada vez que negociamos en un toma y daca, estamos regateando. ¿Cómo saber si vamos por buen camino? La mejor forma es prestar atención a los gestos y actitudes involuntarias que realizan los demás.

Los gestos, miradas y posturas de una persona pueden ser de gran interés para averiguar si vamos por buen camino en una negociación o regateo.

No se trata de interpretar su lenguaje verbal, ya que lo normal es que no conozcamos la técnica. Lo importante es ver que de pronto algo se convierte en señal y nos fijamos sin tener un motivo lógico para ello en un gesto o ademán que nos impacta. Ésa será la señal que debemos valorar. Veamos algunas:

• Si observamos que en la negociación o regateo cada vez que miramos a la persona no nos mira a los ojos o aparta su mirada inclinándola al suelo, querrá decir que existe desconfianza sobre lo que decimos.

• Cuando nos fijamos que al mirar a la otra persona vemos que se ha cruzado de brazos, la señal nos dice que llevemos mucho cuidado en nuestros planteamientos puesto que la otra persona puede estar sobreprotegiéndose.

• Si nos fijamos o nos resulta chocante que tras una afirmación o en el tiempo de pronunciarla la otra persona se toca la nariz, la señal nos dice que llevemos cuidado puesto que las mentiras pueden presidir la reunión o negociación.

• Si nos llama la atención que el interlocutor nos lanza una afirmación con las manos en los bolsillos, debemos entender que la otra persona está escondiendo una realidad, pero al tiempo, la señal del destino no dice que seamos prudentes a la hora de efectuar según qué tipo de confesiones.

• Si durante el regateo nos pica la nuca o percibimos una cierta sudoración, la señal nos dice que estamos siendo subyugados por la otra persona, en cambio si observamos que es al revés, somos nosotros quienes posiblemente estamos cautivando al interlocutor.

 

Señales en el trabajo

Seguro que si tuviéramos la certeza de cuál es el momento adecuado para encontrar trabajo o mejorar el que ya tenemos no lo dudaríamos ni un instante y nos pondríamos a ello. Y seguro que si supiéramos en qué dirección es preciso encaminar los esfuerzos, las cuestiones laborales serían más fáciles de llevar a cabo. A nuestro alrededor suceden numerosas actividades energéticas que nos marcan la llegada o el establecimiento de aspectos relacionados con el trabajo. Estas son los más importantes:

• Si al levantarnos por la mañana, nos damos cuenta que hemos soñado con nuestro número de teléfono, ello será una indicación de que seguramente recibiremos una oferta interesante vía telefónica.

• Si paseando o caminando por la calle vemos un gato pardo, el trabajo no se hará esperar si, además, el gato resulta que es una gata y está embarazada. El momento es perfecto para cambiar de trabajo o de categoría.

• Si al tiempo que estábamos pensando en algo relativo al trabajo encontramos un bolígrafo, ello puede ser una señal de la próxima firma de contratos.

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