Concediendo que la ciudadanía veracruzana haya distraído su día de asueto dominical  y se topó con algún acto proselitista ¿cuál sería su reacción frente al político que pide su voto? ¿De rechazo, de interés por sus propuestas, de hartazgo por escucharlas una y o0tra vez sin nada en concreto? Cada cual tiene una respuesta, pero lo cierto es que nadie se interesa por “las propuestas” de los políticos; a nadie le importa lo que ofrezcan hacer porque nunca cumplen; existe rechazo y hartazgo ciudadano hacia la clase política pero debe participarse para votar, hacer caso omiso a quienes invitan a la abstención es una manera de cambiar lo que ahora disgusta. ¿Por quién votar? Si no hemos aprendido a discernir esa determinación, no tenemos remedio.