Anoche dejó esta dimensión el maestro y amigo Guillermo Zúñiga Martínez, un hombre de provecho, propositivo, auténtico, que enmarcó un interesante círculo de vida proyectado a la política, la cultura y la educación. No fue vana su estancia en esta vida, la herencia que ha legado a las nuevas generaciones lo sobreviven, y por lo mismo su recuerdo perdura. Es lamentable su ausencia porque en cada instante de su vida proponía, creaba; es doloroso para sus seres queridos y amigos de siempre que ya no disfrutarán de su compañía física. Deseamos resignación a su esposa, su compañera de toda la vida, doña Guillermina Martínez, a sus hijos Guillermo, Anilú y Américo, herederos del gran patrimonio político y moral de Guillermo Zúñiga Martínez, que en paz descansa.