No es desacertada esa expresión del Secretario de Finanzas, Antonio Gómez Pelegrín, para referirse a las finanzas públicas veracruzanas, tan emproblemadas en los últimos años. Pero no deja de generar cierta confusión porque Veracruz no es el gobierno; está claro que la población veracruzana no cuenta con los satisfactores que debiera tomando en consideración los recursos puestos a la disposición por la naturaleza, pero sigue adelante  con o sin el respaldo del gobierno. Sin embargo, no es posible ocultar que el erario no parece estar en condiciones de cubrir sus deudas a proveedores, ni de entregar las ministraciones a ciertas dependencias públicas, ni sufragar gastos para concluir caminos y hospitales largamente proyectados. Ante esa realidad poco importa y es ocioso discutir sobre si el gobierno está quebrado o no.