Por David Quitano
16 de abril de 2015

Nunca expliques. Nunca te quejes.

Benjamin Disraeli

Lo global implica lo local necesariamente, al ser éste el espacio núcleo donde se desarrollan todas las convenciones sociales; a pesar de los grandes alcances que la actual conectividad nos provee en términos generales, el desarrollo no toca de al grueso de la población de manera sustantiva.

En el orbe encontramos un cúmulo de desajustes que requieren de mayor regulación, las relaciones económicas internacionales si bien han generado un acceso considerable a mejores bienes y servicios, también es cierto que son en gran medida las vías a través de las cuales los capitales se amplían al mismo ritmo que la desigualdad.

En lo referente a la reciente VII Cumbre de las Américas celebrada en Panamá, no se puso en la mesa un tema de significativa relevancia que abruma y genera espantajo a los gobiernos más importantes de la región —Brasil, Chile, México, Argentina— me refiero a que no figuró en la agenda ni fue mencionado por los oradores y participantes: la corrupción.

Quizás este aspecto no sólo merma la legitimidad de las gestiones gubernamentales de los Gobiernos, sino que de igual manera contrae la certeza para participar en la economía y en la funcionalidad instrumental para salir adelante.

En ese sentido, en dicha Cumbre, el acercamiento entre EU y Cuba —instigado por el añejo morbo— dominó la atención de los mandatarios y de los medios, sin que revistiera la menor significación práctica, ni para EU ni para Cuba, ni para los otros 34 países representados en Panamá.

Puntualmente en ese tema el Presidente Obama no pasó de expresar al respecto lo siguiente: que será un promotor de mejores oportunidades para el pueblo cubano, al haber sido esto un foco importante de la reunión con el Presidente Castro, el primer encuentro entre los líderes de las dos naciones en más de medio siglo. En donde Obama recalcó sobre la chalar que sostuvo en privado con el Presidente Castro, de la cual mucho ya se he dicho en público, al mencionar que ambos gobiernos seguirán teniendo diferencias y Estados Unidos continuará defendiendo firmemente los valores universales y los derechos humanos.

Lo anterior es la misma posición de siempre, sólo que con apretón de manos, el cual no signó un hilo conductor que con el cual se redimensionara no sólo una agenda bilateral entre EU y Cuba, sino que el resto de los miembros sólo fueron a darse los buenos deseos, al no instarse o subscribir acuerdos de acción multilateral para dar respuestas a las apremiantes necesidades.

Ese contexto, encaja correctamente con lo planteado por Piketty en su libro titulado” El Capital del Siglo XXI” cuando afirma -muy bien- que la desigualdad de la distribución del ingreso y la riqueza es una construcción social más que un proceso técnico de creación de riqueza, al no ser un dato técnico inevitable ni inmutable, y por tanto la solución a esos factores es política.

Es decir, en la Cumbre no se trataron temas de redistribución ni de acceso al desarrollo, a fin de no tener que dar explicaciones; sólo fue puro formalismo, con el cual –desgraciadamente- los pueblos no trascienden ni mejoran.

Se está dejando de hacer política, porque confunden que pertenecer a un partido político es ser político y las cosas no son así, la política es instrumento de transformación humana y trascendencia social, hoy eso no sucede ni a nivel mundial ni local.  

Recordando:

  • Recuerdo a Zbigniew Brzezinski cuando dice: creo que es importante preguntar a nosotros mismos como ciudadanos, no como demócratas que atacan a la administración, sino como ciudadanos, ya sea una potencia mundial realmente puede ofrecer un liderazgo mundial sobre la base del miedo y la ansiedad?

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