Recién tomó posesión de su encargo el Presidente Peña Nieto el combate al crimen organizado tomó el rumbo de la gallina ciega, es decir, al cerrar los ojos “ya nada ocurría en este país”, ensangrentado por la cruenta guerra que el gobierno antecesor había desatado contra el crimen organizado. Sin embargo la corriente era muy fuerte en aguas profundas e irrumpió a la superficie en Michoacán, en Guerrero, en Tamaulipas, principalmente, al grado que se enviaron Comisionados a Morelia y Ciudad Victoria. Pero Tlataya y Ayotzinapa abrieron la Caja de Pandora y lo sufrido en Jalisco y Guanajuato sólo fue la “cola” del ciclón. ¿Tiene el gobierno la suficiente fuerza para contrarrestar el tsunami que garantice la continuidad del Estado Mexicano? Ojala así sea.