por Luis Gerardo Martínez García
11 de mayo de 2015

Repensar la Universidad. La Universidad Popular Autónoma de Veracruz nació como una necesidad social. Miles de jóvenes y adultos no tenían ninguna posibilidad de continuar sus estudios de educación media superior y superior. Al no poder venir a la escuela, la escuela fue a ellos. Mujeres y hombres pudieron desde los orígenes de la UPAV estudiar la preparatoria, alguna licenciatura o cierto posgrado de su preferencia o interés; el modelo educativo así lo permitió. Ahora algunos se adjudican irresponsablemente su autoría, sin entender que una Universidad no se construye así. El modelo no es personal. Guillermo Zúñiga Martínez en calidad de hombre visionario dio oportunidad de construir una Universidad en colectivo; es verdad, él encabezó el proyecto, pero nunca se dijo padre del modelo pedagógico; tuvo a bien reconocer siempre que los participantes fueron muchos. Con plena apertura convocó, invitó, involucró a académicos y expertos al diseño de esta institución. La filosofía que la sustenta tiene que ver con una pedagogía social que no está agotada pero sí debe ser repensada; debe hilar los pilares de la educación superior: la docencia, la investigación y la extensión de la cultura con la ciencia, la tecnología, la innovación pedagógica, las políticas públicas. Ello le dará la viabilidad a su razón de ser y replantear figuras educativas que se tergiversaron con el transcurso del tiempo. Veamos. El ser asesor (o coordinador, o lo que sea) solidario no significa regalar el trabajo. O todos cobran o todos solidarios. No es justo que argumentando el ser solidario no se pague. Debemos estar conscientes de que se debe pagar el salario justo al trabajo digno. Otro aspecto; sí, creció a tal ritmo que se convirtió en un monstruo de mil cabezas; el desorden prevalece en algunas áreas. Ahora hay que trabajar para que la UPAV siga creciendo, pero en calidad. Debe ser el compromiso fundamental de todos aquellos que trabajan día a día por el fortalecimiento de esta institución.

  1. Urgente Auditoría externa. En charlas de pasillo (a nivel de rumor) se habla de malas prácticas al interior de la UPAV. Sobre el particular no podemos permitir que se siga desprestigiando una institución valiosa con una noble misió Se habla de opacidad y de corrupción, mal manejo de los recursos económicos, venta de títulos, licenciaturas, maestrías y doctorados sin registro, licenciaturas que han desaparecido, viajes al extranjero con cargo al erario de la Universidad, el pago retrasado (o no pago) a los docentes, estudiantes que no aparecen registrados en el sistema aún pagando sus aranceles, en fin. Yo me niego a creerlo, pero no le vendría mal una auditoría externa a la UPAV por el bien de todos. Me da la impresión de que alguien, ahora que ya no está el Maestro, no está rindiendo buenas cuentas a la sociedad ni al titular del ejecutivo en Veracruz. Propongo al respeto una auditoría externa inmediata.
  2. Transparencia y rendición de cuentas. Con aquel principio básico de que “El que nada debe, nada teme” todo debe ser transparente en la UPAV y, además debe estar publicado. La información que maneja una Universidad pública debe ser del dominio público porque en ningún momento pone en riesgo la seguridad de la nació Existen lineamientos legales que deben cumplirse de acuerdo con las leyes de transparencia y rendición de cuentas. Si un particular (interesado) solicita información, existe un protocolo a cumplir, y la entidad obligada (en este caso la UPAV) no tiene porqué ocultar información alguna. La Universidad en consecuencia podrá recuperar la confianza de propios y extraños.
  3. Evaluación de Planes y Programas de Estudios. Más allá del registro que deben tener los bachilleratos, licenciaturas, maestrías y doctorados, más aun siendo una universidad pública, es un buen momento para replantear la calidad de la educación que se ofrece, y para eso es necesario hacer una evaluación de los planes y programas de estudios conforme a políticas de educación superior y planteamientos pedagógicos innovadores, convocando nuevamente a expertos, investigadores, docentes y estudiantes que aporten sus saberes, en virtud de que el conocimiento avanza constantemente y la vida universidad no debe permanecer está Las últimas investigaciones recomiendan evaluar y replantear planes y programas de estudios por lo menos cada siete años.

 

Existen otras razones que expondremos más adelante, ya que muchos nos negamos a creer que la UPAV tienda a desaparecer (algunos le dan vida tres años). En colegiado debemos trabajar por su fortalecimiento. Esta universidad no debe ser negocio de particulares, es una universidad pública, y como tal hay que defenderla. No debemos permitir que ahora sea una institución de ocurrencias o una bolsa de trabajo. Es urgente trabajar por la dignidad de la UPAV.

 

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