Durante el percance veracruzano de 2004 a 2010 para describir la acción del gobierno local en materia de seguridad pública a cada suceso sangriento, cada cadáver encontrado en vía pública con signos de violencia, cada asalto bancario etc., se le atribuía orígenes ajenos a la entidad, se trataba del “efecto cucaracha”, los linderos con Tabasco, Tamaulipas y Oaxaca estaban bien resguardados para que los malosos no los cruzaran. En la actual administración se esgrimió en un principio el eufemismo del “no pasa nada” y hasta se echó mano del chascarrillo muy celebrado en las redes sobre los Frutsis y gansitos. Pero ya no hay argumento que valga porque cifras y hechos de nuestra realidad no corresponden a lo que diría el discurso del gobierno, por ello, a cambio, sólo campea el silencio desde la voz oficial respecto a cuanto sucede en la entidad veracruzana; triste pero esa es la realidad.