Reflexiona Pedro Manterola: “Que el beneficio colectivo sobreviva al interés particular, que la ciudadanía esté por encima de mafias, ambiciones y comparsas. Que se destruya lo que tiene sexenios descompuestos, que se tire lo que nace oliendo a podredumbre. Que se siembren otras voces, otras formas, otros modos. Que nuestro futuro no llegue atado al pasado más infame.  Que se quede lo útil, lo bueno, lo provechoso. Además de los dedos flamígeros sobre demonios favoritos y gobiernos putrefactos, que se levanten ideas y propuestas de cambio y evolución. Que la política deje de ser práctica cosmética para maquillar desertores y embellecer atracadores. Que no se imite al intrigante, que se deje de aplaudir al insidioso, que no venda verdades el farsante. Que la doble moral no nos desmoralice. Que sepamos tener confianza en otros y en nosotros…”