Todo lo que ahora se sabe en el llano acerca de los negocios millonarios del gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina y su familia, seguramente obra en los expedientes de los órganos de “inteligencia” del gobierno federal, sólo que los mantiene archivados por si llegado el caso hiciera falta publicarlos; ese mismo tipo de información la tiene respecto de otros gobernadores que también la han hecho al “Jibarito”, y pende sobre ellos como daga de Damocles sobre sus cabezas. Tal vez nunca salgan a la luz pública, así ha sucedido siempre en México en donde la impunidad es amiga íntima de la corrupción. Rodrigo Medina ha puesto en riesgo al PRI de perder la gubernatura de su estado, los escándalos de corrupción y su pésimo gobierno lo propician; lejos quedaron los días del inicio de su periodo cuando lo consideraban de “Nueva Generación”, y le pronosticaban la candidatura a la presidencia de México, pero al final resultó como el parto de los montes, desafortunadamente no es el único en ese trance.