Definitivamente el actual gobierno de la entidad inició su gestión con la soga al cuello y una pesada loza en los extremos que le impidió despegar desde el principio, tal lo demuestra el nivel de su endeudamiento que a estas alturas se ha duplicado. Según la organización México Evalúa y la propia Secretaría de Hacienda por lo menos 10 entidades federativas corren el riesgo de no poder pagar sus pasivos, Veracruz está en esas circunstancias. El gobernador Duarte de Ochoa recibió la administración con una deuda de 27 mil 938 millones de pesos, que para 2012 se elevó a 40 mil 028 millones de pesos, en 2013 a 40 mil 923 millones de pesos, y al cierre de 2014 fue de 41 mil 355 millones de pesos. Lo más dramático radica en que en la realidad veracruzana no existe constancia de nueva infraestructura o de programas que hayan dado mejoras al campo o a las ciudades.