Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, y Lorenzo Córdova Vianello, Consejero del Instituto Nacional Electoral. Foto: Cuartoscuro
Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, y Lorenzo Córdova Vianello, Consejero del Instituto Nacional Electoral. Foto: Cuartoscuro

 

Ciudad de México, 4 de mayo (SinEmbargo).– El sector empresarial ha entrado de lleno al proceso electoral con la bandera del tema que más les preocupa en la actualidad: la corrupción, particularmente aquella que se ejerce a costa del dinero público y que involucra conflicto de interés entre políticos, funcionarios y dueños de grandes consorcios. Las consecuencias de esa conducta criminal, dicen, se resienten ya en todas las actividades productivas del país y por ello iniciaron una campaña que sitúa esa problemática en el centro de las discusiones a nivel nacional.

Liderados por la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), y en conjunto con organizaciones civiles y académicas, han emplazado a las instituciones electorales y los partidos políticos a garantizar que los candidatos a cargos públicos carezcan de relación con grupos criminales y disminuir al máximo las posibilidades de caer en situaciones de conflicto de interés.

De acuerdo con académicos consultados por SinEmbargo, los empresarios son un grupo que en momentos coyunturales siempre toman una posición política para defender sus intereses y, además, para seguir fungiendo como grupo de presión ante el Gobierno federal.

Los índices de corrupción en el país tienen actualmente registros históricos. México ocupa el último lugar en los estudios de transparencia y lucha contra actividades corruptas elaborados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), organismo que agrupa a las economías más desarrolladas del mundo.

También, de acuerdo con Transparencia Internacional, México está situado el lugar 103 de un listado de 175 países en materia de percepción de la corrupción, generando diferencias de hasta 80 posiciones en comparación con países del mismo continente.

En las elecciones de este año, explicaron los sindicatos empresariales, los objetivos están claros: disminuir las prácticas de corrupción y conflictos de interés que benefician sólo a grandes corporativos y dañan la captación de inversiones del resto de la comunidad empresas y, también, construir un panorama democrático que no pueda poner en duda la puesta en marcha de las reformas estructurales que ellos mismos impulsaron junto con el gobierno de Enrique Peña Nieto desde 2012, pues de eso dependen también una serie de negocios y capitales que esperan lleguen del extranjero.

Con frases como: “la ciudadanía se ha alejado porque los malos políticos actúan a sus anchas, sin exigencias al compromiso”, “se necesita una nueva generación de políticos para recuperar la confianza en la vida política y social”, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), el Consejo de la Comunicación (CC) y la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), principalmente, han afirmado que estar dispuestas dar seguimiento a las propuestas de campaña, a invitar a candidatos a que sean honestos en sus declaraciones y sus relaciones, para impulsar un gobierno eficiente que garantice justicia y seguridad a la ciudadanía, que se realice un combate efectivo contra la pobreza y la desigualdad.

Valeriano Ramírez Medina, profesor del Centro de Estudios Políticos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Silvia Gómez Tagle, investigadora del Colegio de México (Colmex) e Ivonne Acuña Murillo, académica de la Universidad Iberoamericana, coincidieron en la fuerza de esas organizaciones empresariales y en la presencia que ejercen, dependiendo de lo que consideran es más urgente para incentivar los negocios y la inversión en México.

Para la, académica de la Universidad Iberoamericana, los empresarios siempre han estado presentes en los procesos electorales recientes, con el fin de apoyar las causas que velen sus propios y muy concretos intereses.

“Ellos están permanentemente organizados, no son como la sociedad civil que se organiza y se desorganiza, o como grupos civiles que aparecen y desaparecen. El sector empresarial está permanentemente organizado y su fortaleza está ahí, en que siempre está velando por sus intereses”.

APUESTA POR LAS REFORMAS

Juan Pablo Castañón Castañón, Presidente de la Coparmex y Luis Videgaray Caso, Secretario de Hacienda. Foto: Cuartoscuro
Juan Pablo Castañón Castañón, Presidente de la Coparmex y Luis Videgaray Caso, Secretario de Hacienda. Foto: Cuartoscuro

La razón por la que las campañas de 2015 vayan encaminadas a la exigencia de más transparencia y combate a la corrupción se debe a que un gran sector de los empresarios se han visto afectados por los conflictos de interés entre grandes corporativos y el Gobierno federal, ya que han quedado fuera de grandes proyectos, panorama que podría continuar en los meses en los que se ha prometido un impulso a las reformas Energética y de Telecomunicaciones, destacaron los especialistas consultados.

“Ese [el de las reformas] es un tema que a los empresarios pequeños y medianos les interesa más directamente. Los grandes viven de otra manera. Sus intereses están salvaguardados de otra forma […] La impresión es que de un año para acá se han registrado voces de alarma en sectores empresariales frente al problema de la corrupción, que es un asunto que está generando un efecto negativo en las oportunidades de desarrollo que tendría el país en muchos campos, principalmente en el económico”, destacó Silvia Gómez Tagle, investigadora del Colmex.

Las reformas, dijo, aún no tienen muy claras las perspectivas de lograr éxito y menos aún mientras existan niveles de corrupción tan altos en el país. “Hay una preocupación por los temas de la corrupción, la impunidad y la opacidad, específicamente en el asunto de licitaciones de obra pública. También está presente el tema de la inseguridad, que sí está afectando seriamente en muchas regiones del país que son sectores económicos importantes. Más allá de intereses particulares, sí hay una preocupación por parte del sector empresarial por mantener un Estado mínimamente de derecho a nivel nacional”, expuso Gómez Tagle.

En tanto, Valeriano Ramírez consideró que hasta hace dos o tres años, el 70 por ciento del gasto público devenía del petróleo y sus derivados, pero ahora es necesario hacer una reinversión. “Porque, ¿de dónde se sacará dinero para esas inversiones? La única forma que tiene el Gobierno es a través de los impuestos, de las concesiones, de las coparticipaciones, por lo que ahora llamar a votar es impulsar a una mayor participación ciudadana, obvio, pero también para cubrir las posibilidades y el desarrollo de la propia estructura económica, para reactivarla, y así garantizar de algún modo que el proyecto económico y las reformas tengan efectos positivos en la generación de nuevas empresas, empleos y trabajo profundo”, planteó.

Que la Coparmex y la CCE estén impulsando las iniciativas “es porque ellos serán directamente beneficiados de todo este proceso”, indicó Ramírez.

Por esta razón, la aprobación de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, así como la creación del Sistema Nacional Anticorrupción, fueron considerados como cambios indispensables para la consolidación del régimen de Estado de derecho que se proyectara tanto en el sistema legal como en los hechos, siendo un “requisito para aspirar a ser una nación moderna, con justicia para todos, cohesión social y encarrilada en el desarrollo sostenible”.

Gerardo Gutiérrez Candiani, Presidente del CCE, aseguró que los empresarios seguirán siendo “un agente facilitador de equilibrios económicos, políticos y sociales, cerrando filas ante el objetivo estratégico que nos fijamos de impulsar fuertemente el desarrollo del marco institucional del Estado mexicano y la vigencia de la legalidad en todos lo ámbitos de la vida pública y de la interacción social […] los empresarios tenemos bien clara una condición de la democracia: que ésta no va a consolidarse por decreto o de manera fortuita. Ocurrirá en el momento en que cada vez más mexicanos seamos ciudadanos de hecho, y no sólo de derecho”.

En el mismo sentido, Juan Pablo Castañón Castañón, Presidente de la Comparmex, ha señalado en reiteradas ocasiones que la ciudadanía ha llegado a su límite; “ya no puede haber excusas, los ciudadanos hemos despertado, estamos atentos y exigentes. Sabemos que es el momento de ser firmes y valientes. No aceptamos más promesas vacías ni opacidad […] Somos una ciudadanía activa y vigilante que promueve el voto razonado e informado y la transparencia activa de los candidatos, los partidos y los funcionarios”.

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http://www.sinembargo.mx/04-05-2015/1331382