Por Mario Mijares
06 de mayo de 2015

“En México, al menos una quinta parte de los 40.2 millones de niños que viven en el país no tiene garantizados sus derechos básicos, como educación y una vida digna.” Proceso 02/05/15. El infanticidio es un delito que consiste en causar la muerte de un infante (niño o niña) de forma intencionada.

1.- Desde hace siglos los estadistas saben que para lograr avances en un gobierno y, lograr así una gran Nación, se tiene que dar prioridad a la niñez en la alimentación así como cuidar de su aprendizaje. Pero sobre todo, se les debe atender con gran esmero para que los infantes no sean contaminados desde el exterior, principalmente cuando se tiene como frontera, a un Estado más poderoso. Ya que éste último tratará a toda costa y costo imponer sus condiciones por medio de modas y gustos principalmente a la población infantil y juvenil. Tal preocupación ya la discutía Sócrates con sus alumnos, misma que fue plasmada por Platón en su obra Diálogos, en donde dice: “no es ni una alma ni un cuerpo lo que se educa, sino a un ser humano; no han de separarse.”

2.- Sin duda, en los últimos 40 años los presidentes mexicanos, que han sido elegidos como guardianes de las leyes, han llevado al Estado a la ruina. Ellos son los únicos responsables de la administración y la felicidad de sus habitantes, eso es para tener ciudadanos de bien. Al no realizar esa tarea de guardianes de este país, lo únicamente han logrado es perjudicar el bien público. En el mismo tratado se señala: “Una buena educación forma naturales hermosos; los hijos siguen las huellas de sus padres […] el Estado habrá de velar especialmente que la educación se mantenga pura para bienestar de esa infancia y juventud”. Ya que lo primero que el Estado vecino tratara de modificar en los adolescentes de la nación pobre es el gusto por la música, así como su manera de vestir y de alimentarse.

3.- Resulta aterrador leer las constantes noticias e investigaciones que se realizan en la república mexicana, respecto a lo que está viviendo la población infantil y sus jóvenes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) declara que la tasa de obesidad en esta nación es del 30%, una de las más altas a nivel planeta tierra. Sin embargo, en la mayoría de los análisis que se escriben sobre los problemas, sobre todo en los diarios, sólo ven los efectos de tales desastres, pero no la causa primera. Pero lo peor de todo, es que dan a entender que los culpables de esos descuidos y problemas son los propios pobladores, como sí fuéramos nosotros los que gobernáramos.

En un reciente artículo que leí, el título es: “México, el país con mayor obesidad infantil en el mundo; no lo saben o no les importa”. Quiero señalar con dedo de fuego que; ¡no es una, ni la otra! La causa principal es la carencia de un gobierno que esté en razón del pueblo en general, sobre todo que atienda a todas las clases sociales y, no sólo a la que sólo ve por sus intereses, como es el caso de los propietarios de las grandes empresas de todo tipo. Es ingrato sostener que la evocación sobre la crisis de valores en los jóvenes, sobre todo en ciertos comportamientos autodestructivos, sea culpa de él o su familia.

Jea-Jacques Rousseau, el petirrojo de comportamiento nada sano, le escribe un libro a su hijo al cual tituló; Emilio, o de la educación, así a pesar de su conducta, éste deslumbra con sus opiniones sobre la formación de los infantes, al decirles que; la felicidad se funda en no padecer; el tener salud, libertad y lo necesario […] en una educación parlanchina, parlanchines es lo que formamos. (pág. 265). Asimismo, la Universidad del Valle de México (UVM) realizó una encuesta telefónica de los nacidos entre 1980 y 2000, resulta intrascendente su esfuerzo pues la descomposición de la sociedad tiene una causa y no únicamente efectos, ahí donde se retrata al mexicano indolente o falto de interés por la familia y la educación. La Jornada, 30/04/15, pág. 35. En una carta de Rousseau señala; “hay que evitar que los niños y jóvenes le cojan el odio a los estudios a los que aún no pueden aficionarse, sobre todo, que le arredre la amargura que en su paladar deje su puerilidad”.

4.- En México es imperativo que arribe un Estadista que ame a su patria, para que logre despertar la vocación por lo público; por el interés general; por los valores; la identidad y sobre todo por la Constitución, ya que en ésta nos da la posibilidad de lograr una buena convivencia y una sociedad bien ordenada. Por favor, no nos culpemos de lo que no somos culpables, el gobierno es quien tiene el deber de orientar la tolerancia y el respeto. Sobre todo, el convivir dentro de unas reglas claras nos lleva a todos gobernantes y gobernados a apalear a una ética de la salvación.