En su primera incursión en un proceso electoral el Partido Verde Ecologista de México se asoció con el PAN en el año 2000, cuando Vicente Fox dio el histórico campanazo electoral, pero pronto riñó con socio electoral porque le negaron la Secretaría de Medio Ambiente que pretendía su líder, y para el 2006 ya fue en alianza con el PRI. Su estrategia de sobrevivencia en las prerrogativas ha sido esta unión de intereses que le ha reportado beneficios de todo tipo a quienes dirigen al Verde; pero en el actual proceso electoral ha ido más allá, pues caminando al filo de la navaja y casi en pleno desafío al INE, gana adeptos, sin importar las multas millonarias a que se hizo acreedor. Esta operación Kamikaze le ha rendido buenos frutos y ha mejorado su ubicación en las preferencias ciudadanas, al grado de poder alcanzar con creces el ansiado 3%, y mucho más en el propósito de acumularle al PRI los votos suficientes para ganar candidaturas comprometidas.