En los tiempos del autoritarismo presidencial más acendrado los presidentes del Partido Revolucionario Institucional llegaron a permanecer los seis años de duración de un sexenio, no se requería el cambio pues formaba parte de la elite burocrática llegada con el presidente de la república. Pero la movilidad política adquirió mayor dinamismo a partir de Echeverría cuando hubo dos presidentes del tricolor; ocurrió igual con López Portillo y De la Madrid, con Zedillo fue al extremo pues seis personajes ocuparon la presidencia del PRI, y así le fue porque llegó la alternancia en el año 2000. Ahora, las dirigencias partidistas se mantienen más al rigor estatutario y como soplen los vientos políticos pero habrá que dejar sentado que ahora las dirigencias han encontrado la forma de permanecer aun con resultados electorales adversos, no lo asumen como castigo, las culpas son del tiempo porque dejar las prerrogativas, ¡nunca!