amor_oceanico1
Por Frank Barrios Gómez.
26 de mayo de 2015

Esas películas que filmó Walt Disney, y en su momento fueron una atracción para chicos y grandes, todavía siguen vivas, gustando a personas que poseen espiritualidad, y han tenido algún tipo de experiencia paranormal, motivo por el cual no pueden negar que existen seres que no son visibles para el ojo físico, y se encuentran en otros planos donde afortunadamente, el hombre no puede ingresar, producto de su degeneración material y espiritual.

Los espíritus de la naturaleza, son una realidad para gente que conoce lo que es el esoterismo puro. Walt Disney, supo plasmar esas verdades en sus películas, ya que él fue un esoterista, como se demuestra en su biografía. A los 19 años de edad ingresó la Orden DeMolay, auspiciada por masones, grupo que a nivel mundial goza de fuerza y prestigio, ya que muchos de sus miembros se encuentran actualmente dentro de la política, y dirigen los destinos de gran parte de la Tierra.

Lo que antes se consideraba cuentos de niños, poco a poco la misma ciencia nos va adentrando a esos mundos espirituales, denominados por las religiones como cielo, nirvana, esferas celestes y por la ciencia oficial dimensiones, estudiadas en la actualidad por los físicos y cuánticos.

Albert Einstein, vino a revolucionar la teoría tridimensional de Euclides (largo, ancho y alto), al mencionar que existe otro tipo de tiempo, el cual es curvo y es posible ingresar a él, viajando a la velocidad de la luz.

Stephen Hawkin, el astrofísico más grande en estos momentos, estudioso de los hoyos negros, indica que puede viajarse a través de ellos, para conectarse con grandes distancias, insalvables en estos momentos para cualquier ser humano. En pocas palabras, ahí está el secreto para que el hombre pueda salvar grandes viajes astronómicos, viajando a la velocidad de la luz.

Pero, no nos quebremos la cabeza con ese tipo de cálculos. Dejemos que sean nuestros sabios quienes resuelvan esos problemas. Mientras nosotros, vamos a hacer lo que está a nuestro alcance, estudiando, practicando y experimentando lo que ayer se llamó “fantasía”, y hoy es una realidad innegable.

Quienes son capaces de ver lo que existe dentro de las regiones dimensionales (etérea, cuarta, quinta y sexta dimensiones) son los niños. ¿Por qué? Por no poseer un intelecto tan carcomido como los adultos.

Mientras más vieja se vuelve la persona, más mañosa se torna. Esto origina que se aleje de

esos planos, donde no existe la maldad, y no se le permite ingresar a los vividores, que son capaces según ellos, de capturar un ser de esas dimensiones, para exhibirlo físicamente y ganar grandes sumas de dinero.

Imagine usted, querido lector, que un hada, duende, sirena, ent o cíclope, fuera atrapado y exhibido en un circo o teatro. Sería como decir que el hombre un día, atrapara un ángel, arcángel o un serafín, y lo utilizara a su conveniencia, hablando lucrativamente.

Afortunadamente esto es imposible, porque estamos hablando de seres de otras dimensiones, motivo por el cual, su materia es muy diferente a la de los seres tridimensionales.

Pero el hombre es dado a que lo embauquen, porque a fuerza necesita creer en algo, producto de su ignorancia y vagancia. Se le puede dar la clave a un grupo de personas, para contactar a esos seres de otros planos, y cuando escuchan que entre los requisitos para lograrlo, están el cambiar los malos hábitos (chismes, envidias, pereza y envidia), prefieren continuar sumidos en la ignorancia y ociosidad, dejándose explotar por otro más vivo, que asegura poder contactar a esos seres de luz, al considerarse él un iluminado y contactado por esas inteligencias superiores.

Que existen esos espíritus de la naturaleza, ningún esoterista lo ponemos en tela de duda. Y mucho menos, cuando hemos tenido infinidad de experiencias paranormales, que nos permiten conocer la realidad de lo que está arriba de lo tridimensional, lo que los sentidos corporales nunca podrán captar, porque se hace necesario desarrollar otro tipo de sentidos, y estos pertenecen al alma (chacras).

Los antiguos adoraban a las criaturas de los elementos. Incluso, estos seres se materializaban para convivir con el humano. Eso sucedió hace milenios, cuando el hombre escuchaba sus consejos y los ponía en práctica, velando por los intereses de la Tierra.

Además, en ningún momento se pensó en sacar provecho propio de esos espíritus. Pero cuando el hombre empezó a divorciarse de lo divinal, y aparecieron las fronteras, además de poner en peligro la integridad de estas criaturas tetra dimensionales, ellas optaron por alejarse y permanecer vivas en la mente de gente pura, que sí las escucharía y sacara provecho de sus sabios consejos.

Entre estos espíritus, se mencionan a las ninfas. Personajes femeninos de belleza inigualable, tímidas y que se alejan de los ruidosos humanos, prefiriendo lugares en los bosques, donde corren las aguas de ríos, riachuelos y lagos. Son las protectoras de estos sitios, y en ocasiones, cuando nos encontramos en un bosque, ellas dejan sentir su influencia, percibiéndose ruidos de pláticas, las cuales en ocasiones son tan claras, que identificamos lo que están platicando.

Los faunos y sátiros, son propicios al bullicio. Gustan del alcohol y abusan de las ninfas, a las que atraen con su música, la cual resulta irresistible para ellas y cuando se dan cuenta, ya es demasiado tarde para poder escapar ante el embrujo de esas melodías.

Las sirenas, se dice fueron hijas del dios Aqueleo con una Musa. En un principio se les representó con cuerpo de ave y cabeza humana. Con sus cánticos, atraían a los marinos, y hacían que chocaran sus embarcaciones con los riscos. Actualmente, se les representa con cuerpo de pez, y mitad humana. Son muy bellas, y poseen hermosos palacios bajo las aguas.

Los gnomos son incansables labriegos, y custodian los tesoros que existen en las entrañas de la tierra. Las hadas son diminutas, poseyendo el don del vuelo. Son custodios de los bosques encantados. Las salamandras pertenecen al fuego, y se les representa con la forma de una lagartija. Son muy evolucionadas.

Los dragones, también pertenecen al fuego y son gigantescos. Un dragón jamás se enfrentaría a una salamandra, porque ésta podría matarlo si se lo propone. Además existen genios elementales, que son los encargados de dirigir a estos espíritus. Conociendo los exorcismos, conjuros y rituales correspondientes, el mago sabe cómo hacer para que estas criaturas le obedezcan. Esto corresponde a la práctica de “alta magia”, y hay que saber cómo llevarla a cabo. Los grandes magos, conocen y aplican esos ceremoniales.