Enterarnos que estados como  Aguascalientes, Querétaro, Zacatecas, Michoacán y Guerrero han alcanzado un crecimiento económico (6%), más allá del crecimiento nacional (2.1%), nos provoca un sentimiento de envidia de la buena. Si bien Guerrero y Michoacán crecen debido a la inyección de recursos provenientes del gobierno federal, es decir, ninguno de los dos estados crece por sí mismo, sino a partir de la aportación federal. En cambio, Aguascalientes, Querétaro y Zacatecas “crecen por la llegada de industrias productivas a sus territorios y por la mejora de la productividad minera. Querétaro se ha convertido en un notorio centro de industria aeroespacial, y Aguascalientes en un centro de manufactura automotriz de calidad mundial”, según expertos de “México, ¿cómo vamos?”: “De 2005 a la fecha, el crecimiento anual promedio de Guerrero y Michoacán ha sido del 2.2% y 2.5%, respectivamente. En cambio, Aguascalientes ha crecido al 4.9%, Querétaro al 5.1% y Zacatecas al 4.3%, es decir, los estados del Bajío han crecido casi al doble de lo que lo han hecho Michoacán y Guerrero (Datos: Tasa Anual ITAEE, promedio 2005-2014, ajustado por estacionalidad)”.