Por Mario Mijares
23 de mayo de 2015

A Jorge Castañeda lo único que lo acusa es su pasado personal y público.

1.- Jorge Castañeda Gutman; Federico y Jesús Reyes Heroles; Miguel Alemán Velazco; Cuauhtémoc Cárdenas, y Lorenzo Córdova Vianello, no han tenido reparo para enlodar el nombre y apellido de sus padres, los cuales también se desempeñaron en el ámbito público en cargos de buen nivel. Por tanto, sus hijos como bien dicen en la expresión del pueblo mexicano; “nacieron en pañales de seda”. Todos ellos vieron a México desde las alturas de las Lomas de Chapultepec. Es evidente que en su niñez se desenvolvieron por medio de un lazo intersubjetivo con la realidad, con lo cual perdieron esa relación con el deber ser.

La reflexión ante esa perspectiva, bien se puede comprobar que sería muy difícil, y quizás imposible, que estos establecieran un puente entre su vida placentera con la coexistencia del pueblo mexicano. Lo infame e incongruente es que su “buena vida” no venían de los “recursos privados” es decir de familias de banqueros o empresarios, sino que fue dinero público, por ello no les puedo llamar “junior” como lo hacen algunos columnistas. Aunque, también se puede imaginar, para ser todavía más subjetivo, que sus padres se obstinaron en educar a sus hijos, e incluso enviarlos a instruirse a escuelas privadas.

No obstante, si los padres de estos, ya difuntos, observarán las incongruencias de sus vástagos, los decepcionarían. Aunque, no dudo que los hijos en su momento declinaran escuchar las advertencias, por tanto, se puede concluir que son “hijos indignos”. Pero también puede suceder que en vida los progenitores, se rehusaron a ver a sus hijos tales como eran, y como siguen siendo; unos malagradecidos.

2.- Empero, hablemos de Jorge Castañeda Gutman, el cual en su juventud fue insensato, sus tomas de decisiones personales demuestran una terrible inmadurez, primero su desatino de ser comunista, fue una época en donde deambulaba por la Facultad de Ciencia Políticas de la UNAM, los profesores y alumnos lo veíamos con gran admiración. Eso acrecentó su terrible ego, pues su lastre hacia que él los viera hacia abajo. Ya más más viejo e inmaduro, según Wikipedia; “Castañeda inició su carrera política como militante del Partido Comunista Mexicano y viajó a Cuba en repetidas ocasiones. En 2008, El Universal publicó, basándose presuntamente en documentos de la hoy disuelta Dirección Federal de Seguridad (DFS), que éste había sido un agente del régimen cubano entre 1979 y 1985, fecha en la que habría roto con ellos”.

3.- Castañeda fue asesor de Cuauhtémoc Cárdenas durante su campaña presidencial en 1988, y en 2000. Sin embargo, debido a su protagonismo e inclinaciones psicosexuales lo empezaron a traicionar, y fue como empezó a engatusar al idiota natural de Vicente Fox Quesada. Jorge quizás pensó qué siendo el presidente un estúpido, él dispondría de todas las tomas de decisión. Fox lo nombró Secretario de Relaciones Exteriores, en donde llevó la política externa de México a un callejón oscuro, tratando de negociar con la administración de Gorge W. Buch. Además de su fracaso en las relaciones México-Cuba (véase; libro Ciclos Políticos p.155) Según sus declaraciones a la prensa, afirmó que la relaciones con la Isla “debía de dejar ser pasionales, para concentrarse en el comercio y las finanzas”. El error más grave fue cuando estando en Miami, declaró de manera pública: “Las puertas de las sedes están abiertas para cualquier ciudadano cubano o latinoamericano.” Radio Martí trasmitió la declaración, provocando una invasión masiva en la embajada de México en Cuba”. Esto le costó que Fox en enero de 2003, lo separará de su cargo.

4.- Pero antes de ser despedido, dentro del gobierno foxista cometió un sinnúmero traiciones como: el de preparar una estrategia para ganarle al candidato a la presidencia Andrés Manuel López Obrador, según sus palabras “a la buena, a la mala y de todas las maneras posibles”. En un artículo en Reforma del 12 de abril del 2006 invitó abiertamente a las televisoras mexicanas a contribuir a la “estrategia del miedo” para perjudicar a este último. Ante la imposibilidad de competir por la Presidencia de la República, Castañeda inició acercamientos con el PAN para ser candidato a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, pero la nominación le fue ganada por el también político independiente Demetrio Sodi de la Tijera.

Conclusión: sin duda Castañeda es un perdedor y una cosa es trascender y otra es pasar a la historia como un vende patrias. Parafraseando a Nietzsche, “trascender es sobrepujar es decir trabajar y superarse con un esfuerzo heroico, no para hacerse superhombre sino para hecerle un lugar. Quiso terminar con AMLO y lo único que logró fue que hoy día este luchador social ha llegado a trascender, precisamente por su lucha cotidiana.