estatal111214pepePor Aurelio Contreras Moreno
Columna Rúbrica
29 de mayo de 2015 

Probablemente motivado por el intenso y nada oculto activismo de su correligionario y compañero en la Cámara alta Héctor Yunes Landa, el senador José Francisco Yunes Zorrilla dio un paso adelante y declaró abiertamente que participará en el proceso sucesorio de 2016.

Durante una entrevista en la ciudad de Córdoba, Yunes Zorrilla aceptó que, aun cuando sigue considerando que reducir a dos años el próximo periodo gubernamental en Veracruz fue una “mala idea”, es el escenario político vigente y, en consecuencia, no lo desdeñará.

“Lo más probable es que participe en el proceso interno del PRI para el cambio de gobierno de 2016. Cuando el PRI tenga que tomar su decisión, que es a finales de este año y principios del otro, estaremos viendo qué es lo que más le conviene al estado y al partido. Pero en principio, estaremos apuntándonos para participar”, anunció, sin ambigüedades.

Aunque a estas alturas nadie dudaba de su intención de no permitir que otros actores políticos se “comieran solos el pastel” de la gubernatura, Yunes Zorrilla se había mostrado cauto a la hora de confirmar si contendería o no en el escenario de una gubernatura de dos años, contra la que desde un principio se manifestó en desacuerdo y que le valió romper por completo con el gobernador Javier Duarte de Ochoa, quien operó la reforma constitucional que contempla el bienio con la intención de sacar de la sucesión a todos los Yunes, rojos y azules, y colocar en esa posición a uno de sus alfiles, su ex vocero Alberto Silva Ramos.

Pero no sólo no logró que los Yunes se hicieran a un lado y desistieran de participar en la lucha sucesoria. El “delfín” no creció y a lo más que podrá aspirar es a ganar su elección de diputado federal en Tuxpan. Y como José Yunes se alejó en definitiva, a Duarte de Ochoa no le quedó de otra que “cortejar” al otro senador que había expresado su inconformidad con la gubernatura de dos años, Héctor Yunes Landa, quien aceptó, como ha sido evidente, pactar con el duartismo bajo la promesa de ser él quien abandere al PRI en la elección de Gobernador del año que viene.

Y como decíamos al principio de este texto, esto debió motivar a José Yunes Zorrilla a finalmente expresar públicamente su intención por obtener la nominación de su partido a la gubernatura. Antes de que Yunes Landa se le vaya de las manos.

Cabe destacar que en la misma entrevista en la ciudad de Córdoba, Yunes Zorrilla aseguró que la postulación priista para 2016 sólo se jugará entre él y Yunes Landa. “Su servidor y Héctor somos quienes vamos, por mucho, en el ánimo al interior del partido. Yo creo que la decisión tendrá que ser entre alguno de los dos”, dijo el senador peroteño.

Habrá que ver, si fuera el caso, qué tan civilizada sería una contienda interna entre ambos políticos, que a pesar de llevar un mismo apellido y de hablar de alianzas “indestructibles” entre ambos, lo cierto es que se guardan bastante recelo.

También mucho tendrá que ver, en abono de las aspiraciones de todos los interesados, los resultados de las elecciones federales que se celebrarán dentro de poco más de una semana. Si el PRI saca un buen resultado, tendría medio boleto para ir en pos de conservar la gubernatura sin demasiado apuro. Y el escenario de los resultados del 7 de junio no se vislumbra mucho muy diferente.

Por supuesto, también habrá de considerarse la actuación de los otros grupos políticos que aspiran a mantenerse en el poder, particularmente ese costal de mañas que es el fidelismo, que le apuesta todo a la elección en Veracruz rural para buscar encartarse, ya sea a través del su principal alfil, Carolina Gudiño, o del “cachorro” Javier Herrera.

Entre tanto, los Yunes ya levantaron la mano en el PRI.

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