El hecho que el cadáver del periodista Armando Saldaña haya sido encontrado en territorio oaxaqueño obliga a la Procuraduría de Justicia de ese estado a tomar cartas en el asunto, investigar lo sucedido y localizar a quienes lo victimaron, no es del resorte de las autoridades judiciales de Veracruz. Sin embargo, esos tecnicismos de la ley no exime al gobierno veracruzano de cuanto ocurre en la entidad y en este caso sobre el asesinato de un periodista que ejercía su profesión en esta entidad. No parece correcto lo que asegura el Fiscal veracruzano cuando afirma “son hechos que acontecen a Oaxaca y a los que el estado de Veracruz es totalmente ajeno”, no lo puede aseverar porque se supone que ignora si el crimen se cometió en Veracruz y dejaron el cadáver en territorio de Oaxaca. “No sabemos por qué lo mataron”, asevera, sin embargo niega que el caso tenga que ver con las actividades periodísticas del difunto: “Hay datos que ya fluyen en torno a que Armando prestaba servicios de corresponsalía a algunos medios con sede en el estado de Veracruz. Pero eso no es indicativo absolutamente de nada; el núcleo de la indagatoria es la causa por la cual se ubicó el cuerpo sin vida de Armando”. Al final todo se reduce a evitar que se acumule un cadáver más de periodistas muertos en Veracruz en forma violenta, cuando ya las organizaciones de periodistas han dado su veredicto.