Ya anteriormente lo ha expresado el presidente de México: “la corrupción es un asunto cultural” y para combatirla “es necesaria la participación de la sociedad y no solo medidas desde el Gobierno para sancionar los actos ilegales”… “porque cuando estableces verdaderamente principios, patrones, conductas que deben seguirse algunos quisieran que las siguieran otros pero que esas no aplicarán para uno, quisieran que fuera la ley hecha para todos menos para uno”. Acaso tiene razón, sin embargo habrá que recordar que sin voluntad para el castigo a corruptos seguirá habiendo impunidad y por ende la corrupción persistirá.