Por Tomás R. Domínguez Sánchez
20 de mayo de 2015

Los tiempos que vivimos actualmente son extremadamente complejos, nuestra sociedad ha cambiado de un modo abismal porque hemos dejado de tener la familia que tradicionalmente habitaba el mundo y en especial en México, por ejemplo, hemos dejado de ver a los niños pasear por el parque con sus papás por las tardes, hemos dejado de ver a los adolescentes echando novio tomados de la mano, hemos perdido la costumbre de juntarnos en la tarde para jugar al trompo o al balero, hemos dejado de jugar lotería una vez a la semana en nuestra casa con los papás, hemos cambiado todo eso por darles aparatos tecnológicos a los niños para que jueguen, por ver a los adolescentes saliendo de los antros, porque preferimos juntarnos para jugar videojuegos y ya no jugamos la lotería por ver las telenovelas en la televisión, ¿qué nos ha pasado?

Pues bien, cada día que transcurre nos perdemos más, resulta encantador para la gran mayoría la vida fácil, preferimos lograr algo sin mayor esfuerzo, sin desgastarnos en trabajar para conseguir nuestras metas, además la publicidad en la televisión es cada día más agresiva porque el material visual que se exhibe es tan pobre que nuestra sociedad es reflejo fiel del fenómeno televisivo, nos hemos dejado contaminar por la nueva forma de llegar a la audiencia, no vemos programas con algún valor implícito, sino por el contrario vemos programas violentos, la televisión se ha desenvuelto y transmite situaciones de la sociedad que son muy crudas y que tienen un impacto trascendental en nuestra sociedad.

Por ejemplo, la noticia de los hechos en Chihuahua ha sacudido al país, nos ha dado una muestra de todo lo que nos ha pasado, o de todo lo que hemos perdido o de todo lo que hemos dejado de hacer como sociedad, porque resultaba imposible imaginar siquiera, aun con la vida actual, que se les pudiera ocurrir a unos muchachitos jugar al secuestro, pero el juego incluyera matar a la víctima que fue un niño de seis años al que ataron de ambas manos, lo acuchillaron, le sacaron los ojos y para rematar le cortaron una de sus mejillas para después meterlo en una bolsa e irlo a tirar a un arroyo, sin que esto representara mayor culpa para los muchachos participantes que fueron dos jóvenes de 15, dos niñas de 13 y uno de 12 años de edad.

El macabro hallazgo se dio porque uno de los adolescentes confesó a sus padres su participación en el indignante y descompuesto “jueguito”, la descomposición social por la que atravesamos nos está rebasando, la prueba son estos muchachitos que decidieron quitarle la vida a un menor de 6 años; por supuesto que no se le puede dar credibilidad a estos actos, a estas actitudes por parte del presente que vivimos, ¿se imaginaban ustedes a unos adolescentes jugando al secuestro? o peor aún, ¿se imaginaban a unos adolescentes quitándole la vida a un niño de seis años?  Es un tema fuertísimo que sobrepasa nuestro pensamiento y sobre todo a la razón humana.

Por supuesto que existen varias soluciones, de entrada es urgente el análisis al interior de nuestro núcleo familiar para que podamos detectar a tiempo algunos problemas con nuestro hijos, porque no debemos ser ajenos a los hechos ocurridos en Chihuahua y no podemos estar con ojos cerrados pensando que es un caso aislado que no tiene el impacto necesario como para que reflexionemos en cómo estamos educando a nuestros hijos, hay que analizar qué tanto tiempo les dedicamos para escucharlos, para darnos cuenta con quiénes conviven y que actitudes tienen; por otro lado, podríamos cuestionar las políticas de prevención del delito, si es que este programa social rinde los frutos esperados, si realmente se realizan las pláticas a los adolescente para prevenir conductas delictivas, ¿Qué tanto funciona la estrategia de prevención del delito? Por último considero prudente cambiar la edad imputable para los menores, es decir, conductas como estas no pueden ser toleradas por el Estado deben ser castigadas con todo el peso de la ley, los adolescentes con estas conductas son criminales en potencia y por lo tanto no se debe dejar al aire, ahora que está de moda la renovación de la impartición de justicia penal bien se le puede echar una mano al sistema penitenciario para no contaminar la población y que todos estén donde deben estar. No debemos seguir tolerando y fomentando estas conductas, hagamos una retrospección al interior de nuestros hogares, dediquemos a nuestros hijos tiempo, aun cuando sea poco, pero que sea tiempo de calidad.

 

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