No tiene desperdicio la declaración del diputado Julen Rementería en la que aborda el tema de la corrupción y el papel omiso del Orfis para detectar irregularidades, porque “sí detecta recursos que no sabe a dónde fueron a parar, de los que en una cuenta pública derivan observaciones, pero nunca se explica cómo se solventaron, ni sanciones se emiten”. Sus señalamientos se corresponden con los que la sociedad veracruzana se plantea día a día: “…a final de cuentas no está prohibido tener una casa grande, ni tenerla bonita, aquí el problema es cómo justificas que puedas tener una propiedad así, si amerita una investigación”… “funcionarios y ex funcionarios que sólo han trabajado en el servicio público tienen propiedades costosísimas, de millones de pesos, que aun sumando sus salarios de funcionarios de primer nivel, ahorrados en años, sin gastar un solo peso, no hubiesen alcanzado a pagar tales propiedades de lujo o tantas como algunos tienen”. Sin duda, la cloaca, como la Caja de Pandora, debe ser abierta sin importar a quien o quienes salpican.