Por si no bastara el escandalo levantado por las irregularidades descubiertas en la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México, ahora, Marcelo Ebrard debe enfrentar uno más que lo involucra directamente: vive una casa que fue adquirida por el gobierno del DF y devuelta al dueño original tras procedimientos más que dudosos. Los pormenores de este caso ofenden al sentido común y Marcelo no tendría excusa si se comprueban las irregularidades en el procedimiento de compra-venta, por más compló que alegue.