“En Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “como un moderno Hamlet electoral, sobre el Presidente Enrique Peña Nieto flota un dilema: ‘To Bronco or not to Bronco, esa es la cuestión’. Cuentan que a las orejas presidenciales llegan, por oleadas, los consejos de dos grupos antagónicos de asesores: halcones y palomas con opiniones divididas sobre qué hacer con los candidatos independientes. Según se sabe, unos le dicen al Presidente que debe hacer todo lo que sea necesario para reforzar o, mejor dicho, revivir la campaña del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Nuevo León a fin de no perder la gubernatura. Del otro lado la sugerencia es radicalmente distinta: le piden seguir el ejemplo de Carlos Salinas de Gortari que, para legitimarse, se convirtió en el primer mandatario en reconocer el triunfo de un gobernador surgido de la oposición (Ernesto Ruffo en Baja California). Los que están en favor de esta postura ven en el caso de Jaime ‘El Bronco’ Rodríguez un parteaguas histórico cuya motivación no se puede menospreciar: el hartazgo de la población hacia los políticos y los partidos tradicionales. Y por la andanada vista en días recientes contra el gobernador Rodrigo Medina desde la televisión oficial (no confundir con la del Estado), da la impresión que en Los Pinos está calando el mensaje”. (Sin embargo.com)