En el año 2000 se experimentó en México un cataclismo político: por primera vez en décadas el Partido Revolucionario Institucional no estaría en la presidencia de la república, el PAN, un partido de oposición había capturado un mayor número de votos. Para los priistas casi casi se acababa el mundo, pero para el común de los mexicanos era sólo una experiencia nueva con una interrogante ¿Y ahora? Si bien el hubiera no existe, como gustan en decir los puristas, sirve sin embargo para referenciar lo que fue respecto de lo que debió haber sido. La experiencia histórica demuestra que no fue suficiente la derrota de un Partido Político de las dimensiones históricas del PRI y que Vicente Fox no estuvo a la altura de las circunstancias. De cualquier manera aquello fue el resumen tentativo de un cambio que se venía gestando y que sin duda prosigue con mayor fuerza, de acuerdo a lo que estamos viviendo.