En Milenio, el periodista Carlos Marín, escribe que: “por más que la resolución del Tribunal Electoral se haya basado en el batido de literalidades e interpretaciones de la ley, la revocación de la candidatura de Marcelo Ebrard a una triste diputación federal (por un partido de la chiquillada: MC) refleja una deplorable falta de sentido común […]. Lo simultáneo que vieron cuatro de los cinco magistrados se dio, efectivamente, pero no en el proceso de selección en ambos partidos, sino en que la renuncia al Partido de la Revolución Democrática (PRD) y la postulación por MC sucedieron el mismo día. Para negarle su derecho a contender se impuso el criterio de que se trató de la misma etapa electoralAjá (y en la misma ciudad y con la misma gente…). Como ilustró el magistrado presidente Constancio Carrasco Daza (único que no vio problema sustantivo), lo que la ley pretende es ‘evitar la simultaneidad de actos para obtener la postulación dentro de los partidos políticos, lo que en el caso no sucedió…’”.