Por Martín Quitano Martínez
19 de mayo de 2015

El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado,

pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y una cobardía ceder el paso a los indignos.

Epicteto de Frigia (55-135) Filósofo grecolatino.

 

La desmoralización del ambiente social es directamente proporcional a los vacíos dejados por el ejercicio irresponsable de gobiernos, empresarios, políticos, funcionarios y de la sociedad misma, una sociedad donde casi todos tenemos responsabilidad de la situación que hoy padecemos y que nos hace sentir molestia, desánimo y un enojo que se manifiesta en muchas formas, de muchas maneras.

No se puede generalizar la irresponsabilidad y menos la de la sociedad, porque existen sujetos individuales y colectivos que pese a lo escabroso de la situación mantienen una marca distinta de comportamiento, de acciones que retan el uso mayor y predominante en nuestro país, ese donde pasar por alto cualquier comportamiento cívico implica estar a la altura de las circunstancias, ese donde lo plausible es principalmente acomodarse a las condiciones existentes por indignas y torcidas que estas sean.

Pese a esta dura realidad no todo está perdido, hay que entender que aún hay posibilidades de replantear lo que hoy vivimos, implica vivir de forma distinta a la brutalidad y la descomposición de un modelo que arrasa la dignidad humana.

México es dolor, es violencia, es corrupción e impunidad, es sangre y pobreza, y son esas precisamente las razones por la cuales hay que dar la cara, impulsar cambios y luchar; el día a día grotesco de miseria y cinismo público tiene que tener salida, hacer lo correcto es decir y forjar condiciones alternativas para modificar un entorno plagado de socorridas argucias para justificar las fechorías.

El escenario no es halagüeño. El estereotipo de los poderosos que llenan sus alforjas a la luz de las arbitrariedades es a la vez ejemplo y desánimo para muchos que observan la degradación y buscan la tabla salvavidas, pues frente a lo que sucede se puede optar por mimetizarse y dejarse llevar por la corriente, u oponerse, que resulta ser una ingenuidad que puede costar más que las burlas o el desdén.

El país entero es saqueado desde la ilegalidad, la ineficiencia y la permanencia de un modelo económico, político y social que cancela las oportunidades de justicia y desarrollo, un modelo expoliador que tiene como seguidores a aquellos que conciben sus quehaceres despojados de compromisos sociales. Entender y ser sensible frente a lo que les pase a otros no es un equipaje con el que se muevan, el privilegio es viajar ligeros y sin más carga que su individualismo.

Pronto se votará un nuevo legislativo federal y las ruinosas campañas de un abultado número de candidatos deja claro que el molde político es un cascaron que no tiene sustancia; lejanos de las soluciones que nos urgen, los aparatos partidarios sólo juegan a sus intereses despojados de compromisos reales para con lo urgente y necesario.

Por ello abandonemos la desesperanza y la indiferencia, comprometamos los esfuerzos por marcar nuestra molestia social, desechemos la abstención que les supone a los gobernantes tan sólo indolencia y démosles un mensaje contundente a los que ahora saborean el triunfo de la continuidad por la sobrevivencia de sus desgastadas franquicias. Ningún partido está a la altura de lo que requerimos, salgamos a votar y votemos nulo, tendrán que entender que es necesario que cambien y se construyan nuevas agendas y nuevas formas de comportamiento, de no suceder el precipicio está muy cerca.

DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA

El comportamiento de la Directora del instituto Veracruzano de las Mujeres frente a la violencia de género prevaleciente en Veracruz, ¡es una vergüenza!

 

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