Ya está haciéndose costumbre cotidiana el que en la entidad veracruzana se encuentren cadáveres a la vera del camino en zonas rurales o en calles citadinas, tal como lo demuestra el asesinato de  un abogado en la ciudad de Coatzacoalcos en pleno Centro de este puerto. Mientras en el vecino municipio de Moloacán, en la carretera que lleva a Villahermosa, junto al cadáver estaba una cartulina con mensajes ominosos para otras personas, un caso similar al ocurrido la semana pasada en Cosoleacaque, o los encostalados de Plan del Río, el desconocido de Agua Dulce, o muchos más que se están acumulando en el record de la flamante Fiscalía del Estado.