Efectivamente, tal cual informa el discurso oficial, se ha invertido un monto considerable de dinero para aliviar la grave inseguridad que se vive en la entidad veracruzana pero, ese pero que la terca realidad opone, los frutos de aquel esfuerzo no aparecen ni en el sur, ni en el centro ni en el norte del estado. Y así lo manifiesta con mucha claridad el vocero de la Arquidiócesis de Xalapa, José Manuel Suazo Reyes para quien los resultados no son palpables por la ciudadanía: “Es verdaderamente lamentable porque se habla de que se ha invertido en la seguridad, en el orden público y los resultados siguen siendo lamentables, la gente no percibe esta transformación o estos resultados, sigue privando la violencia y la inseguridad en nuestro Estado”. Y para que no quede ninguna duda del sentir ciudadano, expresa: “El Fiscal es el responsable de esclarecer y brindar certeza jurídica a los hechos que se registran, debe garantizar el cumplimiento de la ley; el Fiscal debe seguir firme en estrategias que den más certeza en seguridad a los ciudadanos, porque se presumen muchas cosas que se van haciendo, pero sigue habiendo dolor y luto en muchas familias veracruzanas”. He allí el meollo del asunto: está bien cacaraquear el huevo, pero una primavera no hace verano en una estepa congelada.