Por Armando Ortiz
19 de mayo de 2015

Juan Antonio Nemi Dib perdió los estribos y lleno de ira se fue sobre los reporteros que entrevistaban al actual Secretario de Salud, Fernando Benítez Obeso, para inquirir: “¿Qué le estás preguntando a este hijo de la chingada?”. Seguramente los reporteros se miraron entre sí, pero faltó aquel reportero agudo que le debió preguntar a Toño Nemi: “¿Cuál hijo de la chingada? Aquí hay muchos”. Estaban varios de los funcionarios del gabinete de Javier Duarte en un aniversario luctuoso de la muerte de don Rafael Hernández Ochoa.

Y es que hay hechos que no se pueden soslayar: La Secretaría de Salud tiene una investigación por parte de la Auditoría Superior de la Federación por un desfalco millonario de recursos; la Secretaría de Salud estuvo jugando con el sufrimiento de sus pacientes, particularmente con los niños que padecen cáncer; la Secretaría de Salud estuvo suministrando un medicamento que no era el adecuado, un medicamento clonado que no cumplía con las normas de la SSA; con ello la Secretaría de Salud prolongó y aumentó el dolor de estos niños con cáncer; la Secretaría de Salud, consciente de lo que administraba, dejó que muchos niños murieran en medio del dolor y sufrimiento; la Secretaría de Salud enriqueció a muchos funcionarios que hoy, sin importarles el sufrimiento de esos niños, gozan de sus residencias, de sus autos, de sus viajes, de sus putas, gracias a la corrupción que ahí imperó; la Secretaría de Salud ha tenido funcionarios que la encabecen, en conclusión, esos funcionarios son unos hijos de la chingada.

Tiene razón Toño Nemi, hay hijos de la chingada en el gabinete de Javier Duarte y no es difícil dar con ellos. Algunos ya esperan a que la PGR los llame a declarar por los desfalcos millonarios en salud, educación y seguridad. Pero hay todavía más de ellos, escondidos en las cloacas, haciendo hoyos en el presupuesto y succionando lo más que puedan antes de que el barco se hunda.

¿Qué le estás preguntando a este hijo de la chingada? Muchos han de haber volteado porque sintieron la pedrada en medio de la frente, que les dejó el signo de Caín, la marca oscura de la corrupción.

Al final, ya más calmado, el titular del Consejo de Seguridad de Veracruz expresó con pleno candor la primera parte de su confesión: “Con certeza podría afirmar que hay una alta posibilidad que me haya equivocado pero nunca me he robado un peso“. Si se equivocó es culpable y como Toño Nemi lo afirmó, “hay una alta posibilidad que me haya equivocado”.

Pues éste, que probablemente se equivocó, está en un puesto del que depende nuestra seguridad. Por lo tanto, hay una alta posibilidad de que no estemos seguros. A confesión de partes, relevo de pruebas.

 

Postdata 1: Toño Nemi busca quién se la pague

Toño sigue pensando que alguien paga a la periodista Claudia Guerrero por sacar a la luz la corrupción en la Secretaría de Salud. Si Toño entendiera que hay periodistas que no se venden, entonces no andaría mentando madres a todo el que se le ponga enfrente.

 

Contacto:

aortiz52@nullhotmail.com