Por Armando Ortiz
08 de mayo de 2015

De manera por demás inusitada, haciendo alarde de un supuesto apoyo por parte de lo que él llama Consejo de Directores de la UPAV, Ranulfo Lara, maestro y funcionario de la educación durante varios sexenios, levanta la mano para decir que él quiere ser Rector de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz.

Ranulfo Lara tiene todo el derecho para aspirar. Él cree que con pagar desplegados de apoyo por parte de un inexistente Consejo de Directores de la UPAV logrará su objetivo. En esos desplegados absurdos alude que el 80% de los directores de las carreras están con él; dudo mucho que un 10% de los directores actuales sepan quién es él. Ranulfo señala también que los trabajadores de oficina de la UPAV lo apoyan, cuando ni siquiera hay un consenso por parte de ellos, antes bien los trabajadores en la oficina central han guardado un prudente silencio.

Pero a él no le importan las falacias y por ello, y con el apoyo de sus hijos, particularmente de Hílder Lara, funcionario de la Secretaria de Turismo, donde despacha el ilustre Harry “el culto”, sigue dando conferencias y declarando que él tiene todo el derecho porque es de los fundadores de la UPAV; como si eso bastara para tener derecho. Lo que Ranulfo no dice es que él hace tiempo que se bajó de la nave. Por cuestiones personales Ranulfo Lara dejó hace como tres años el proyecto de la UPAV. No así sus hijos, quienes quisieron seguir cobrando en la universidad a pesar de que ya no realizaban labor alguna. Hílder Lara, gracias a la salida de Leticia Perlasca (por cierto, “de nada”) llegó a la dirección de Turismo de Aventura y Naturaleza. Pues a pesar de estar obteniendo un sueldo en esa Secretaría, todavía quería seguir cobrando en la UPAV. Ante la negativa de mantenerlos cobrando sin trabajar, tanto él como su hermano, Luis Manuel Lara Hernández, demandaron a la UPAV ante la mesa especial número VI de la junta local de conciliación y arbitraje del estado de Veracruz con residencia en Xalapa; el número de expediente es el 03/VI/2014. Los hermanos exigen cada uno la cantidad de 301 mil 407 pesos de pasivo laboral.

De hecho, se sabe que quienes impulsan al maestro Ranulfo Lara para buscar la rectoría de la UPAV son los hijos, quienes no consideran que el maestro Lara está muy enfermo, pues padece una enfermedad letal de la que busca recuperarse.

Como no les interesa el padre, los hijos dejan que Ranulfo Lara salga a decir disparates tales como que la UPAV sólo tiene 30 mil alumnos, cuando la Universidad Popular Autónoma de Veracruz tiene más del doble de esa cantidad (75 mil alumnos). Como no les importa que haga el ridículo, también lo dejan que diga que la UPAV necesita tramitar los RVOES de las carreras que oferta, cuando los RVOES sólo son para escuelas particulares y la UPAV es una universidad creada por decreto en el Congreso de Veracruz, por lo que no necesita que sus carreras estén inscritas en el registro de Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios.

Pero por el entusiasmo que pone en sus falacias (que el 80% de los directores está con él; que existe un Consejo de Directores; que hasta el personal de oficinas centrales lo apoya; que las carreras requieren RVOE) uno puede concluir que Ranulfo Lara sí quiere ser rector de la UPAV, pero no para continuar con la labor de Guillermo Zúñiga, a quien abandonó en esta misión educativa, sino por pretensiones egoístas de los hijos, quienes tienen demandada a la UPAV por despido injustificado. Pero además, Ranulfo Lara quiere ser Rector de la UPAV por puro capricho, pues él cree que siendo Rector podrá saldar cuentas pendientes.

¿Y el legado de Guillermo Zúñiga? Eso es lo que menos le interesa.

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