fotos-2015-05-21-Xalapa-421626Leticia Cruz
Xalapa- 2015-05-21

En escuelas primarias y secundarias del estado de Veracruz no es el bullying el principal problema de violencia, pues el contexto violento del país ha incidido en que los menores tengan en algunos casos vínculos delincuenciales, participen en robos, e ingieran alcohol y drogas a temprana edad, esto de acuerdo a un estudio realizado por académicos de la Universidad Veracruzana.

Alfredo Zavaleta Betancourt, académico e investigador del Instituto de Investigaciones Histórico Sociales (IIHS) de la Universidad Veracruzana (UV), en entrevista previa a la presentación de los resultados de la investigación “La gestión de la violencia en las escuelas de educación básica en Veracruz”, expuso que lo arrojado por el estudio evidencia una realidad que forma parte de la vida diaria de los estudiantes.

Maestros cuestionados como parte de esta investigación realizada en cuatro zonas metropolitanas del estado (Xalapa, Coatzacoalcos, Veracruz y Poza Rica), revelaron que actualmente al preguntar a los menores sobre sus aspiraciones “cuando sean grandes”, se topan con respuestas como “de grande quiero ser narcotraficante, ratero o violador”, que corresponden a la realidad violenta que vive el México actual.

Aunque el estudio se centró fundamentalmente en menores de sexto grado de primaria y primero de secundaria, el problema de conductas violentas e incluso asociadas o con miras a la criminalidad, se puede replicar en estudiantes de menor edad.

“Este periodo de sexto de primaria y primero de secundaria coincide con una transición biológica también de los niños y las niñas. Creemos que este intervalo de edad nos puede ayudar a comprender lo que acontece en ambos niveles educativos”.

El contexto violento en el que se desenvuelven niños y niñas, afecta por supuesto la convivencia entre los menores, así como entre éstos y los profesores.

Ante esta problemática, el académico e investigador de la UV, Alfredo Zavaleta Betancourt indicó que hay falta de participación de niños y niñas en el diseño de los reglamentos escolares.

“Hay una mala gestión, y digo mala no en el sentido de que no se haya hecho algo sino que no es eficaz para controlar las manifestaciones de violencia”.

Y destacó: “nosotros pensamos que una buena gestión implica no negar la violencia en las escuelas, no omitirla, no ser negligentes, no dejar de intervenir por no perder el trabajo o la doble plaza, o por no dañar la imagen de la escuela. Tenemos que intervenir ya, si no queremos que el problema adquiera dimensiones mayores”.

No es mediante decretos, apuntó, como se logrará la convivencia pacífica en las aulas ni la erradicación a esta problemática, pues el tema requiere un tratamiento a fondo a través de la puesta en práctica de los valores desde las escuelas, en lo que los contenidos de la asignatura de formación cívica y ética tiene vital importancia, “y que al no ser llevados a la práctica son un desperdicio”.

“Es necesario que esa asignatura tenga primacía en la convivencia cotidiana de nuestras escuelas primarias y secundarias”.

El académico, integrante del Instituto de Investigaciones Histórico Sociales, se refirió en este contexto de violencia que trastoca a los menores, al asesinato del pequeño, a manos de otros niños, en el estado de Chihuahua.

“Lo que acontece en Chihuahua, no sólo en torno al caso del niño asesinado por niños y adolescentes, sino también la prostitución de una menor por sus padres, es una muestra de la descomposición social que acompaña a la descomposición institucional en nuestro país. Es una advertencia más de que necesitamos intervenir en diferentes ámbitos, con el propósito de evitar estos casos extremos que nos advierten, una vez más, que algo grave está pasando”.

La investigación “La gestión de la violencia en las escuelas de educación básica en Veracruz” estuvo a cargo de Alfredo Zavaleta Betancourt, Elba Alvarado, Ernesto Treviño, Fabio Fuentes, Francisco Sánchez, y Yadira Romero, investigadores de la Universidad

AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO