Se requiere recorrer los pasillos de cualquier hospital de la Secretaría de Salud veracruzana para entender el verdadero y lamentable estado en que sobrevive este importante sector de la administración pública: instalaciones en pésimo estado, equipo médico descompuesto e inservible porque no hay dinero para repararlo, desabasto de medicina, carencia de insumos en áreas tan sensibles como el banco de sangre, por ejemplo, en donde una aguja se utiliza en más de una ocasión; médicos que se ausentan de sus consultorios y a punto de protestar por las pésimas condiciones en que trabajan, tomógrafos inutilizados, acelerador lineal del CECAN descompuesto, ropa de cama en deplorables condiciones, baños sucios y sin agua, todo esto y más es una realidad en nuestro estado, sin que haya una autoridad lo suficientemente sensible para ponerle remedio. Pero el gran distractor es el pleito de comadres entre el ex y el actual secretario de salud, Veracruz no lo merece.