O  P  I  N  I  O  N
Por Mario Javier Sánchez de la Torre.

Es sábado 23 de mayo del año 2015. La hora, ocho de la mañana y minutos. Me dirijo a la Zona Universitaria de Xalapa, a través de la avenida Presidentes. La circulación vehicular, totalmente congestionada como si fuera cualquier día de la semana, de lunes a viernes, a esa hora, pero lo que llama la atención es que es sábado. Día en que generalmente la circulación vehicular en la zona es fluida, por ser día de descanso para parte de la población que tiene la dicha de tener empleo en esta ciudad.

    El motivo por el cual me dirijo a la  citada zona, es que mi hija Oralia presentará en esta fecha, en la Facultad de Contaduría y Administración conjuntamente con mil 240 aspirantes, el examen para poder ingresar a la Máxima Casa de Estudios de Veracruz, la Universidad Veracruzana (UV).

    La hora oficial de la cita para todos los aspirantes es a las 9 de la mañana, iniciando el examen a las 10 y teniendo dos horas y media de tiempo para poder responderlo. Pero ya desde las ocho de la mañana o posiblemente antes, por las diferentes calles que llegan a la Zona Universitaria de esta ciudad, se pueden apreciar jóvenes solos o en grupos, algunos acompañados de adultos, armados con: una goma, un lápiz del número 2 o 2.5, calculadora de funciones simples, identificación que puede ser la del INE, para aquellos que tengan más de 18 años o la de su bachillerato para aquellos que sean menores de edad  y la credencial que les expidió la UV en línea al haber hecho los trámites, que es tamaño carta.

    Ya en la Zona Universitaria, afuera de los edificios de las facultades en donde se aplicarán los exámenes se aprecian largas filas de estudiantes en espera de poder ingresar a las aulas en donde serán examinados. Por el momento todo en orden, en calma, no hay jaloneos, gritos, empujones. Los jóvenes estudiantes esperan con toda calma. Situación que indica claramente que cuando se trata de mítines, protestas o marchas de verdaderos estudiantes, las cosas se dan en orden. Situación que deben tomar muy en cuenta las autoridades estatales y federales, para no confundirse, cuando aparecen los grupos autodenominados “anarquistas” que todo lo echan a perder, y querer  culpar de esto a los estudiantes.

    Ya son las diez de la mañana  e inician para todos los papas que han acompañado a sus hijos, las dos horas y media más largas que se puedan ustedes imaginar. Los grupos desaparecen del frente de las facultades, pero se aprecia a gran parte de los padres de familia en las zonas de jardín o en algunos de los puestos de comida que hay. A partir de estos momentos se hace más evidente la presencia de los promotores de las diferentes instituciones de educación superior particulares que han asistido al lugar para hacer del conocimiento tanto a padres de familia como de los aspirantes, de las diferentes opciones que hay en la ciudad para seguir estudiando, en el caso de lamentablemente haber sido rechazados. Las opciones no son pocas, y hay para todos los presupuestos.

    Mientras transcurren los eternos ciento cincuenta minutos, el ambiente en la Zona Universitaria es de total calma. Hay presencia de elementos policiacos,  la Policía Estatal, que hacen rondines a píe    -en parejas-    y otros en sus triciclos pasan por las calles de la zona. Pero hay  que reconocer, que esta presencia ha sido discreta, como debe ser en un evento de la importancia de éste y con la presencia principalmente de la verdadera  juventud estudiosa de esta entidad, que se merece todo el respeto de las autoridades gubernamentales, sean estas municipales estatales o federales.

    Conforme el reloj va acercando las manecillas a las doce del día, nuevamente los grupos de padres de familia se van presentando al frente de las facultades, en este caso de la de Contaduría y Administración, en espera a que salgan los actores principales de esta actuación: los aspirantes a ingresar a la UV, nuestros hijos.

    Se forma una aglomeración de papás y mamás en la puerta de la facultad, y de pronto aparece la primera estudiante. Su cara, además de su juventud, refleja el cansancio del esfuerzo mental que ha tenido que hacer, tanto durante la preparación del examen, como durante la contestación del mismo. Seria pero que al escuchar el aplauso que le están brindando los padres asistentes, en reconocimiento de la faena que ha realizado, esboza una leve sonrisa, que seguramente le causo una relajación corporal y mental que necesitaba.

    Aplauso que el grupo de padres en la puerta de la facultad brindaban a cada una de las muchachas y muchachos  que salían por haber terminado un examen que para su vida es de tal importancia, que representa un cambio definitivo para su vida futura, sean admitidos o no, en la Universidad Veracruzana.

    Lamentablemente de un total de 38 mil 204 aspirantes, solamente podrán ingresar aproximadamente unos 15 mil, lo que representa un total de aproximadamente 20 mil rechazados. Y no por incapacidad de ellos, sino principalmente por falta de cupo.  Cantidad de jóvenes muy importante y que debe de ser atendida inmediatamente por el sector educativo del Gobierno del Estado de Veracruz, apoyando a la Universidad Veracruzana en la planeación de un futuro más eficiente en todos aspectos, pues lo que vivimos el pasada sábado, es un evento de gran importancia no solamente para el futuro de los jóvenes que presentaron su examen, sino para el futuro del Estado de Veracruz y por consecuencia del país. El que México salga del hoyo en que nos tienen metidos los políticos ineficientes y corruptos políticos que tenemos, puede superarse con educación de calidad en los jóvenes veracruzanos y mexicanos. Hasta el miércoles. noti-sigloxxi@nullhotmail.com