Por Mario Mijares
11 de mayo de 2015
  1. La fundación de la UPAV, fue lo mejor que le pudo suceder a cientos de hombres y mujeres veracruzanos deseosos de superarse. Si bien el crecimiento de la universidad es admirable, lo demuestran los aproximadamente ocho cientos mil alumnos en la actualidad. Empero, esa casa de estudios no ha estado acorde con lo cualitativo, tan necesario para cumplir con una educación con resultados. No tanto por el objetivo del proyecto, sino porque cientos de burócratas y profesores sin perfil, se aprovecharon de la amistad con el rector. De esta manera, muchos de los coordinadores de las carreras, se sienten los “dueños de la tienda”, pues falta de un control sobre su actuación académica y administrativa. En fin una mayoría inclusive del Patronato, no sólo traicionaron la confianza del rector, sino a la Universidad misma.
  1. Ante tales circunstancias ya no sólo el enemigo está afuera, sobre todo de los propietarios de las universidades privadas quienes desearían que “les dejaran todo el pastel”, así como los distintos diputados vendidos que tratan de que esa universidad fracase. El caso es que el enemigo más peligroso está en casa, es decir al interior de la UPAV, en donde sus empleados no saben tratar los asuntos académicos, ya que la mayoría desconoce el ambiente intelectual correcto, tan necesario para tener egresados de calidad.
  1. Norma Trujillo Báez, en su artículo de La Jornada, Veracruz, (9/05/2015, p, 9), entrevista a Luis Gerardo Martínez García, quien con su excelente diálogo nos demuestra que en México vivimos en la “administración de la desconfianza”. Martínez solicita que sea auditada la UPAV, cómo si no se supiera en donde están las fallas. El demandar abrir la cloaca, le estaría dando las armas a los enemigos de esa Institución, para no sólo descalificarla, sino del riesgo de cerrarla. Tampoco se vale decir que: “esta universidad es para el pueblo” pues su costo para el alumno no es tan módico, la mayoría de los estudiantes son de clase mediana. No me gusta hablar en primera persona, pero dadas las circunstancias, confieso que acepté la cátedra de Ciencia Política y Administración Pública, de ahí mi conocimiento del vientre de esa casa de estudios, de la cual tuve que abandonar mi “compromiso revolucionario” debido a lo expresado anteriormente en el texto, además de que a los maestros les pagan después de seis meses de terminada su cátedra.
  1. La sugerencia es que el nuevo rector sea un político a la altura del anterior, alguien que sea recibido por el gobernador, así como por la cúpula de los que tienen el poder en este país. El problema que se vislumbra en la sucesión, es otro de los terribles canceres que tiene esta nación, me refiero a que históricamente los mexicanos operamos a través de “gremios”, lo demuestran las flamantes declaraciones de una buena cantidad de aspirantes a la rectoría. Todas estas intervenciones facilitan la toma de decisión de carácter unipersonal del gobierno en turno.

Entre los graves problemas que tienen las universidades públicas como la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, por consiguiente la de las entidades federativas es precisamente la “burocracia académica y sindical”: las dos enraizadas. Pero ello, se debe al interés de los gobernantes en turno, ya que defienden el proyecto oligarca de la privatización educativa, los cuales tampoco han cumplido con la tarea de tener egresados de calidad. Parafraseando a Cicerón cuando señaló en; De la naturaleza de los Dioses, dice: “Salen, libertinos de la escuela de Arístipo (pública) pero salvajes de la de Zenón (privadas).

En México y en Veracruz en particular; la UPAV es la única salida para beneficiar una buena cantidad de jóvenes y adultos para obtener una carrera universitaria. La UV carece de recursos para cumplir con la demanda de ahí tantos rechazados, por tanto la UPAV por su esquema, sería la esperanza; pues dudo que los gobiernos en turno inviertan en la educación pública, debido a la claudicación del Estado Mexicano en favor de la oligarquía.