Letra Capital 
Por Flavio Morales Cortés
23 de mayo de 2015
La estrategia surgió del centro. Encuestas en la mano el presidente Enrique Peña Nieto supo que no había otra forma de ganar la elección que impulsar a su aliado el Partido Verde a costa de lo que fuera -multas incluidas-, pues con base en los números el partido que ni es partido ni es ecologista, tiene mucho menos rechazo que el que genera el PRI entre los votantes.
La errática presidencia de Peña Nieto, plagada de errores y corrupción, sumada a los malos gobiernos en varias entidades en poder del PRI en el país, colocó al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en un histórico de negativos, con niveles en todo la geografía nacional de más del 50% de rechazo de los electores.
Este panorama hizo que los estrategas de la presidencia apostaran por hacer crecer los números de su eterno aliado en las elecciones y le inyectaron recursos para que este partido, fundado por Jorge González Torres, apareciera literalmente hasta la sopa.
Así, previo a esta campaña electoral, el Partido Verde gastó una ofensiva cantidad de dinero público para posicionarse y lo vimos en las salas cinematográficas, en la televisión, la radio, espectaculares en las principales avenidas de todo el país, en tarjetas de descuento regaladas masivamente, lo mismo que boletos para el cine, mochilas llenas de útiles escolares, artistas brindándoles la imagen y una larga listas de recursos mercadológicos.
Cuando los excesos de la estrategia de Enrique Peña y el Partido Verde comenzaron a ser denunciados y la presión pública ante el Instituto Nacional Electoral (INE), abrió la puerta para una posible cancelación del registro de este instituto político, entonces la Presidencia de la República nuevamente entró al quite.
Muchos suspicaces advierten que detrás de la filtración de la grabación telefónica donde el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdoba, se comparta como un patán al referirse a los indígenas, está el Gobierno de la República a través de sus aparatos de inteligencia.
Filtración que salió del Partido Verde para literalmente, acalambrar, a las autoridades del INE para dejar las sanciones en un lamentable castigo que implica retirar tres días antes que los demás, las campañas de propaganda del Verde en todos los medios, ya cuando el daño está hecho.
Por eso es que desde muchos frentes se ha salido a recordar a la gente, que un voto por el Partido Verde es un voto para el PRI.
El Partido Verde no debería resistirse tanto a perder el registro, pues desde hace mucho dejó de ser un partido político que busca imponer su agenda a través del gobierno, para convertirse en una rémora del PRI; siempre en alianza, nunca compitiendo sólo. Siempre sirviendo de candidatos a priistas que buscar burlas candados de su mismo partido, como sucedió con la priista Carolina Guiño en Veracruz.
Lo mismo hizo en su primera elección como candidata a diputada federal por Xalapa, Elízabeth Morales García, quien en esos años para burlar las reglas del PRI se presentó a pelear la candidatura como una propuesta del Partido Verde, partido en el que nunca militó.
Hoy ese mismo partido la mantiene con respiración artificial en estas elecciones, porque sus números están en la lona, pues Elízabeth Morales con el PRI está derrotada y en un remoto tercer lugar, muy lejos del primero que tiene ya a un paso del triunfo en Xalapa al candidato del PAN, Ulises Chama Contreras.
Pero Elízabeth trata de burlar a los electores xalapeños con la estrategia del Partido Verde y busca confundir, impulsando en las colonias la figura de su suplente Carla Vega Yunes, hermana del subsecretario de Desarrollo Social en Veracruz, Tato Vega.
Carla es una joven atractiva (como todas las barbis que selecciona Elizabeth) y la venden como si fuera la candidata, en un intento desesperado para confundir al electorado en la capital del estado rechaza a Elízabeth Morales y al PRI.
La puntilla se la dio hace unos días el periódico Imagen de Veracruz en un excepcional trabajo de investigación, al denunciar una vez más la red de corrupción de la candidata del Partido Verde Elízabeth Morales, quien en tan solo tres años como presidenta municipal ¡se construyó 10 casas en fraccionamientos de lujo!
La derrota de Elízabeth Morales está anunciada, por mucho que intenten decir lo contrario sus plumas y medios pagados. Es sintomático que en Xalapa, el 15 por ciento de los electores se asuman como priístas sin embargo, sólo la mitad (7 por ciento) la apoyen, esto habla del rechazo que genera incluso en su mismo partido.
Para muestra un botón, en público y en privado, prominentes cuadros del PRI se han reunido con el candidato del PAN Ulises Chama y han sido renuentes, a retratarse con Elizabeth, como el caso del propio diputado local por Xalapa, Ricardo Ahued Bardahuil, quien no ha acudido a un sólo acto de campaña de la criticada candidata, incluso en sus declaraciones a la prensa no ha mostrado ningún apoyo a la candidata del Verde-PRI, por el contrario, la ha denostado.
Con esas sumas, más ridículos como el que hizo al fotografiarse con el cómico Facundo, a quien ya le quemó la carrera y tuvo que salir a disculparse porque no aguantó las críticas en redes de los xalapeños, es como se materializa un clavo más para el ataúd de la que es considerada la peor presidenta municipal de Xalapa.
Recuerde, un voto por el Partido Verde es un voto por Elízabeth Morales.
 
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