Peladito y en tu face
Por Miguel Trujeque
27 de junio de 2015
 homo3     Yo soy puto, homosexual, maricón… o como chingá lo quieran llamar. No soy fácil de ofender y no me ofenden mis cuates cuando me dicen: ¿qué pedo putito?. La vida como no-hetero yo la hago fácil o difícil de acuerdo a mi actitud y astucia. Los putos somos muy astutos gracias a esa “hormona” de vieja de la cual sacamos mucho provecho. Me siento muy cómodo siendo quien soy y no cambiaría mi sexualidad aunque tuviera la oportunidad de volver nacer: los hombres son muy sabrosos, ser hombre es muy práctico y la visión de vida me agrada mucho.No me identifico con el ambiente gay, aunque lo respeto. No es el tipo de vida que deseo llevar, ni la clase de chistes, actitudes o situaciones que disfruto. Me gusta conocer gente por casualidad, de forma espontanea, no busco al amor de mi vida ni lo espero, dicen que llega cuando menos lo esperas y más lo necesitas.homo

Me crié en una familia conservadora y católica que no logró domarme, soy primogénito de un militar al cual le tomó años aceptarme. A los 10 años llegaron a pesar que sería sacerdote y a los 21 les caí con la noticia de ¡soy puto y agnóstico! Suerte para la próxima familia. Entonces, dieron el grito en el cielo y los chismes pululaban; me valió madres, aún me vale 3 hectáreas de chichis lo que digan de mi puteria. En respuesta me fui con mi novio a Europa donde viví y trabajé de lava-trastes y luego de mesero, pagué mis estudios y me di la vida que quise antes de regresar a mi nicho familiar. Sólo he tenido una relación de 8 años y fue el amor de mi vida. Ya pasó y hoy yo soy el centro de mi universo. He intentado salir con gente pero no se ha dado y no soy aferrado. Prefiero estar solo que sólo estar acompañado. Disfruto mi soledad y me comparto con quien yo quiera por gusto y no por necesidad.

He tenido la oportunidad de conocer diferentes países y culturas; en Estados Unidos aprendí que uno es discriminado cuando uno mismo lo permite. He vivido en zonas muy conservadoras como Scherpenzeel o Hardewijk donde radican los holandeses más mochos: nunca me sentí discriminado y cuando lo intentaron en Düsseldorf me valió madre. Un golpe no duele cuando no permites que te toque.

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Sé que debemos estas libertades a décadas de trabajo social de líderes que hicieron trascender su lucha por ahí de los años 70’s y 80’s. Sin embargo, hoy en día cada putito es responsable de su bienvenir o desgracia.homo4

Es triste darse cuenta que en el siglo XXI, los gringos culeros usan nuestros derechos y luchas de base social como bandera política para señalar y someter naciones con culturas diferentes que no se disciplinan a las políticas de Washington.

En mi tiempos, los conflictos se resolvían cuando uno decidía hacerlo, no cuando uno iba llorando con la maestra para reportar de bullying a “Juanito Pérez”. Nos hacíamos fuertes por convicción y no por reportes en contra del agresor. A los 15 años le partí la madre a un cabrón que me quiso ofender; entonces su hocico sangró. ¡Sí! La violencia no es la mejor solución pero un golpe preventivo me sirvió más que llorar todo el ciclo escolar. Agradezco mucho a mi papá el haberme enseñado a defenderme. Entonces me gané el respeto de muchos que se decían muy machos, varios se hicieron mis cuates y cambiaron sus prejuicios. Un puto tiene la capacidad de cambiar los prejuicios de decenas de machos.

Como crecí en un ambiente heterosexual, aprendí cuales son las fobias de un amigo al quedarse solo con un puto, poco a poco fui aprendiendo a ganarme su confianza y mis amigos saben que ‘hay de putos a putos, como hay de heteros a heteros’, no es cuestión de sexualidad sino de educación y valores. En la viña del señor hay de todo y uno decide qué uvas cortar. Yo corté las que quise y me preparé un vinito muy sabroso: vivo la vida como se me hinchan los huevos, no le pido permiso a nadie para ser lo que soy. Mi propio jefe -un alcalde que viene de una cultura muy machista- me acepta y proteje. Gracias a esta apertura he logrado tirar prejuicios en mi trabajo que refuerzan los medios retrógradas, Televisa es uno de ellos.

Quiero tener hijos, más que adoptar, y no necesito del título estricto de ‘matrimonio’ para sentirme pleno con mi pareja, si es que la llego a tener. De poder, tendría de 6 a 8 hijos y a cada uno lo llevaría a clases diarias de defensa personal: al primer pendejito que moleste a mis muchachos, éstos le partirían el hocico defendiendo su derecho a ser parte de una familia diversa. Si el conflicto escala a nivel de papás pues ya veríamos de qué cuero salen más correas.

Me crié en un ambiente familiar y entiendo cuan paniqueada puede ser la sociedad por un título, por un hijo fuera del matrimonio convencional. No quiero cambiar al mundo pero sí quiero generar bienestar con mi vida y acciones; quiero dejar buenos hijos al mundo.homo2

A lo largo de esta vida me he dado cuenta de que los más homofóbicos son los que más fácil las aflojan cuando “pierden el control” por algún detonante: alcohol, drogas o alguna crisis emocional. Me he metido con un par de ellos, la neta por pinche caliente y pues no lo recomiendo porque a pesar de que son muy apasionados terminan mal las cosas: los machitos no son capaces de digerir y aceptar la situación y se alejan o agreden después de que la noche anterior te suplicaban por una mamada o una trabada.

Las enfermedades de transmisión sexual causan psicosis colectiva, no dejo de pensar que fueron creadas y promovidas para someter al ser humano; los laboratorios son los grandes ganadores, así como el sistema que tiene un medio más de control. Estos padecimientos, algunos mortales, someten no sólo a los putos, sino a las amas de casa, a los maridos infieles, a los drogadictos, a las niñas calenturientas, afectan a todo aquel que pueda tener un desliz. ¿El mejor remedio? El nopalito. No se la meto a cualquiera y esto ayuda a reducir muchos riesgos, aunque no se pueden evitar todos los riesgos en la vida, de lo contrario no vives. Los riesgos mayores se buscan y estos te encuentran si insistes. A mi me ha funcionado el ejercicio, trabajar mucho y la mano amiga (tradición que obliga); ahí de vez en cuando me echo un palito con un culito que tengo cuando mi trabajo me libera.

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La iglesia me tiene sin cuidado y no creo en su cielo ni en su infierno. El infierno lo crean los sacerdotes al violar a un niño, al convertir en vulgar algo puro, entonces no necesitas morir para notar que una perversión destruye la benevolencia de nuestra raza con la clásica manipulación de sotana.

No comulgo con las campañas globales o con los días internacionales para defender nuestro derecho a ser únicos. No soy de cambiar mi foto de perfil a 7 colores. Somos únicos y no debemos esperar un día para sentirnos tan altos y dignos como un arcoiris.

Tengo sólo un amigo gay (ojo, a-mi-go) al cual quiero mucho y con el cual puedo debatir y hablar de todo y no sólo de hombres, antros y moda actual. Es masón y hablamos de política y de cuan felices somos a nuestra manera.

Muchachos, consejo de puto: vivan la vida en forma de espiral, mirando, disfrutando y aprendiendo de todas las direcciones que logren vislumbrar. Nunca pierdan a su niño interno y todo tomará su lugar.

¡Carpe diem!… animalitos de la creación 😀

PD: ¡No! Los putos no tenemos la respuesta sobre lo qué quieren las mujeres. Ni ellas lo saben. Aunque tenemos una ligera idea de cómo funciona su psiqué:

“Más vale que sepas lo que quiero -aunque yo misma no lo sepa- porque entonces no me quieres y no te importo. Si me ignoras después de que te diga “no pasa nada”, entonces me darás cuerda para recriminarte lo poco sensible que eres. Al final quiero que tu decidas el rumbo que yo quiero y finjas que tú también lo quieres. ¡Cuidado y se te ocurra colgar el teléfono cuando yo te diga que cuelgues tú primero!”

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