Si en lo que va del periodo de gobierno de Duarte de Ochoa es muy poco lo que se ha podido hacer hasta ahora, cuando el gobierno federal ponga en vigor el presupuesto base cero, es bastante previsible que en el último de la administración local, las ventanillas de pago permanezcan cerradas por mucho tiempo. La reducción a 900 de los mil 250 programas sociales que actualmente ejecuta el gobierno de Peña Nieto impactará severamente en las entidades federativas, cuyos gobiernos se verán obligados a reducir su gasto corriente y el recorte llegará al gasto social y, por supuesto a la obra pública.