Cuando Ramón Ferrari tomó posesión de la Sedarpa aseguró con mucho énfasis que rescataría los cuatro ingenios que estaban por cerrar en la entidad; ofreció muchas cosas más que seguramente ya se le habrán olvidado porque nada se ha cumplido. Al menos en lo del rescate a los ingenios la promesa sigue latente, ahí está el ingenio Independencia, que iba a producir azúcar mascabada tal como fue anunciado profusamente levantando el ánimo de la población, pero languidece como elefante moribundo.